La Reforma Protestante y la Contrarreforma
En el siglo XVI se rompió la unidad religiosa de la Iglesia católica medieval. La Reforma Protestante fue un profundo movimiento religioso que buscaba inicialmente solucionar una serie de problemas que se acentuaron durante la Baja Edad Media. La propia Iglesia católica impulsó, como respuesta a los protestantes, su propia reforma, conocida como Contrarreforma o Reforma Católica.
Causas de la Reforma
- Crisis de conciencia derivada del Cisma de Occidente, con los Papas de Roma y de Aviñón, que causó un desprestigio de la figura del Papa.
- La corrupción existente en la Iglesia católica, tanto entre el bajo como entre el alto clero, con escasas preocupaciones por las cuestiones espirituales e interesándose, en cambio, por los asuntos materiales. Entre los clérigos se daban tres grandes pecados: la *simonía* (compra-venta de indulgencias), el *nicolaismo* y el *nepotismo*.
- La situación política de Alemania, ya que el Imperio era un conglomerado de estados, cuya cabeza teórica era el emperador. Cuando el emperador Carlos V quiso imponerse a los príncipes, estos usaron el protestantismo como bandera del nacionalismo frente a Roma y al emperador.
- El espíritu crítico del Humanismo, que efectuó una relectura crítica de la Biblia ante la crisis de valores y la corrupción de la Iglesia. Se defendía una religión más íntima y directa, y menos formal.
Luteranismo
Martín Lutero fue el iniciador de la Reforma Protestante. Como buen humanista, criticó la ostentación de la riqueza romana, pero fue la cuestión de las indulgencias lo que hizo que Lutero pasara a algo más que las críticas propias de un teólogo humanista como él.
En sus 95 Tesis expone que:
- La Justificación es por la Fe, siendo el único medio por el cual el hombre puede salvarse.
- Las Escrituras son la única regla de Fe, esto implicaba la supresión de la jerarquía eclesiástica, así como del celibato, no siendo necesaria la existencia de sacerdotes como estructura jerarquizada.
- Únicamente se admite la existencia de dos sacramentos, ya que solo aparecen estos en la Biblia: la Eucaristía y el Bautismo.
La doctrina de Lutero se extendió rápidamente por toda Alemania debido al espíritu hostil a la Iglesia y al nacionalismo de los príncipes alemanes, que vieron la posibilidad de controlar las riquezas de la Iglesia alemana.
La Segunda Reforma: Juan Calvino
La reforma de Calvino era una doctrina más radical que la de Lutero. Se basa en la predestinación. Dios, desde el inicio de la Creación, decide quién se salva y quién se condena, no importando ni las obras ni la fe, ya que está decidido desde antes del nacimiento. Esta segunda reforma se extendió rápidamente a Flandes, Alemania occidental, Escocia y Francia. Tanto en Francia como en Flandes ocasionó duras luchas civiles y con la participación de tropas españolas, siendo un factor de desestabilización dentro del Imperio, como sucedió en 1618 cuando se inició la Guerra de los Treinta Años.
El Anglicanismo
Tuvo más elementos de tinte político que religioso. Inicialmente, las ideas luteranas solo fueron bien recibidas en los círculos más críticos con la Iglesia y el rey se oponía a ellas. Enrique VIII fue al principio considerado por el Papa como un “defensor de la fe”.
La hostilidad se acentuó con el problema de Catalina de Aragón, casada con Enrique VIII. El rey alegaba, para pedir la anulación de su matrimonio, el hecho de ser la viuda de su hermano Arturo. En realidad, se trataba de una excusa para casarse con su amante, Ana Bolena. Enrique VIII decidió que el Papa no tenía razón alguna para impedir la anulación del matrimonio con Catalina y la boda con Ana Bolena.
Se organizó un ataque contra la Iglesia tanto desde la monarquía como desde la burguesía, que apoyaba a su rey con el deseo de quedarse con las tierras de la Iglesia.
En 1534, una comisión dictaminó que Enrique VIII se convirtiera en la cabeza de la Iglesia de Inglaterra.
La Contrarreforma: La Respuesta Católica
La reforma de la Iglesia, como hemos visto, era una necesidad vista desde el mismo catolicismo con varios casos de reforma legal.
Paulo III convocó el Concilio de Trento (1545 – 1563) en un momento tardío, ya que a los protestantes no les interesaba ya la reconciliación. Sí sirvió para consolidar a la Iglesia dentro de los territorios católicos, ya que resolvió problemas denunciados por los protestantes.
Muy importante fue su labor para la formación del clero secular con la creación de seminarios, estableciéndose una serie de normas de conducta que han llegado casi hasta hoy, como fue la obligatoriedad de residir los obispos en sus diócesis y de realizar visitas periódicas a las parroquias.
También se estableció que los párrocos llevasen al día los libros parroquiales, reforzándose además la autoridad papal frente a los concilios.
Esto supuso la reorganización y la centralización de la Iglesia y la prohibición de acumulación de cargos (Nicolaismo).
El clero regular tuvo que observar y cumplir las reglas de sus respectivas órdenes, siendo los cargos nombrados por elección, además de surgir nuevas órdenes, destacando la de los Jesuitas, que será muy importante por su función social predicadora y educativa.
Frente a los protestantes, se revalorizaron los sacramentos, siendo el bautismo obligatorio a los pocos días de nacer. Cobró gran importancia la misa del domingo, sobre todo socialmente, ya que asistía toda la comunidad.