Reforma agraria liberal 1837

   

PROCESO DE DESAMORTIZACIÓN Y CAMBIOS AGRARIOS

¿Qué entendemos por desamortización? En términos jurídicos, se denomina así al proceso de hacer pasar las tierras amortizadas e inalienables de sus propietarios a otros dispuestos a obtener la mejor explotación económica en beneficio propio.En el Antiguo Régimen, la compra y venta de tierras era muy limitada, ya que gran parte eran tierras inalienables (no podían ser vendidas por estar vinculadas o a una institución o a una familia o linaje), bien por estar en manos de la Iglesia (las llamadas “manos muertas”), de la nobleza rentista (los mayorazgos), del estado o de los municipios (tierras comunales, de uso común, o de propios, para el sostén del  ayuntamiento); habitualmente, se denunciaba su explotación poco racional, por debajo de sus posibilidades productivas, y se habían realizado numerosos estudios y memorándum sobre el tema; por ejemplo, el Expediente General de Ley Agraria de Campomanes, Jovellanos, Olavide… en el siglo XVIII. Frente al Antiguo Régimen, los liberales promovieron un conjunto de medidas que los historiadores han denominado Reforma Agraria Liberal.

El  objetivo era permitir el libre desarrollo de la propiedad privada. El proceso no fue un hecho aislado, sino que cubre una amplia etapa cronológica desde el reinado de Carlos IV, pasando por el Trienio liberal y las etapas de Mendizabal y Madoz. Sin embargo, hay que atribuir una especialísima importancia a la etapa de Mendizabal, no sólo por su volumen y por la rapidez con la que se llevó a cabo, sino, sobre todo, porque fue irreversible y se fue extendiendo a otros terrenos, sin que en ningún otro momento se pensara en volver al sistema de propiedad anterior, e impuso definitivamente el concepto de propiedad privada.

  Las principales medidas de la reforma Agraria Liberal fueron: *La disolución del régimen liberal*

La desvinculació* La desamortización eclesiástica y municipal.

1) La disolución del régimen señorial, ya iniciada en las Cortes de Cádiz, implicó la pérdida de las atribuciones jurisdiccionales de los Señores, aunque mantuvieron la propiedad de las tierras que los campesinos no pudieron acreditar cómo propioas. Así, el antiguo señor se convirtió en el nuevo propietario y muchos campesinos pasaron a la condición de arrendatarios o jornaleros. Esto se produjo en zonas de Andalucía occidental, Castilla-La Mancha y Extremadura; pero en otras, como la Comunidad valenciana o Valladolid, la nobleza señorial sufrió una muy importante reducción de su patrimonio o ingresos.

2) La desvinculación significo eliminar las figuras jurídicas, como el mayorazgo, que impedía la libre disposición de la propiedad (venta, compra, división) y su confiscación en caso de deudas; todo lo cual había permitido mantener los patrimonios de la nobleza. La leyes desvinculadoras (1820, confirmadas en 1836-1841) no implicaban la expropiación y transferencias de propiedad, sino que los poseedores de mayorazgos podían disponer libremente de las tierras.

La gran nobleza que estaba en una profunda crisis se vio obligada a vender muchas de sus propiedades para hacer frente a sus deudas y salvar así parte de sus patrimonios.

3) La desamortización es la nacionalización por partes del Estado liberal de las propiedades rústicas y urbanas en poder de la Iglesia o de los Ayuntamientos para su posterior venta en pública subasta. La leyes desamortizadoras se concretaron en 1836-1837 (Mendizábal) y 1855 (Madoz).

Los objetivos de la desamortización eran cuatro:Adaptar la propiedad agraria a los principios del liberalismo y asentar una propiedad individual y libre, que pudiera ser comprada y vendida.

Remediar el déficit crónico de la Hacienda pública. Los ingresos procedentes de las ventas de las propiedades se dirigieron a reducir la enorme deuda del Estado.

Obtener fondos para la guerra contra los carlistas en mejores condiciones.

Fortalecer las bases sociales del régimen liberal al ampliar el número de propietarios como resultado de la venta de los bienes desamortizados.

 

En el año 1836 el presidente Mendizábal decretó la disolución de las órdenes religiosas (excepto las dedicadas a la enseñanza y a la asistencia hospitalaria) y estableció la incautación por parte del Estado del patrimonio de las comunidades afectadas.

   Merece la pena citar el lenguaje empleado en estas disposiciones para comprender lo que pretendía con ellas. De los conventos se decía que eran “inútiles y perjudiciales”, de acuerdo con una mentalidad utilitaria que se remonta a los tiempos de La Ilustración. El objetivo de las medidas era “crear una copiosa familia de propietarios” y “crear y fundar el crédito público cuya fuerza asombrosa y cuyo poder mágico debe estudiarse en la opulenta y libre Inglaterra”.

La venta de los bienes desamortizados se haría en PÚBLICA SUBASTA, previa tasación, con dos procedimientos de pago. Todos debían de pagar una parte en efectivo, pero quienes estuvieran dispuestos a hacerlo en su totalidad dispondrán para ello de un plazo de 16 años, mientras que quienes pagaran mediante DEUDA PÚBLICAS lo deberían hacer en tan sólo 8. En el mes de julio de 1.837, la desamortización eclesiástica se extendió a los conventos de órdenes religiosas femeninas y al clero secular.

La mayor parte de la desamortización religiosa se produjo en el periodo inmediatamente posterior a las disposiciones adoptadas por Mendizábal. El volumen de las ventas puede haber sido de unos 3.500 a 4.000 millones de reales hasta mediado de los años 50. Para darse cuenta de lo que significó la desamortización solo es necesario presentar unos números: En 1.835 había en España 50 mil religiosos y 23mil religiosas, en 3.000 conventos. El total de transferencia de la propiedad fue muy grande entre el 12 y el 15 por ciento de la propiedad.

En 1.855 durante el Bienio Progresista (1.854-1.856) se volvió ha desamortizar tierras por obra del ministro Pascual de Madoz, y se refirieron a la nacionalización y puesta en venta de los bienes de la propiedad municipal y de propios y comunes, es decir la propiedad colectiva o comunal, pero también de todos los bienes nacionalizados previamente que eran de nacionalidad eclesiástica. Tales medidas supusieron una ruptura con Roma y graves problemas de conciencia de la reina. En cuanto al procedimiento de venta, la experiencia anterior hizo que se mostraran cautelosos. El pago debía de ser en metálico, con descuentos si los pagos se hacían en cortos plazos. Esta desamortización duplicó en volumen a la de Mendizábal.¿Cuáles fueron las consecuencias de las desamortizaciones?.Gran parte de las compras fueron realizadas por la burguesía de los negocios o por lo menos residente lejos de allí donde radicaban sus fincas. Sin embargo, estas compras no tienen un peso excesivo. Otro sector comprador fue la burguesía agraria, formada por antiguos arrendatarios. También compraron los funcionarios civiles o militares de escasa fortuna.La desamortización no fue nunca una reforma agraria, ya que las condiciones en las que se produjeron no eran las más propicias para ello. En la práctica no aumentó el latifundio ni tampoco el minifundio, pero es posible que aumentara el número de latifundistas y, desde luego, algunos de los que ya lo eran (el Duque de Alba, por ejemplo) incrementaron sus propiedades.Muchos políticos de la época se dieron cuenta de que la desamortización no conllevaba una reforma social. En vez de una “copiosa familia de propietarios”, lo que trajo fue un “gran número de asalariados campesinos”, es decir, de jornaleros cuyo trabajo dependía del ritmo estacional de las cosechas.La importancia de este proceso de distribución de la tierra obliga a hacer otras consideraciones. Una que se ha solido plantear se refiere a la relación entre el proceso desamortizador y el posible aumento de la producción agrícola. Sin embargo, no se produjo sino con el paso del tiempo y en el momento en el que se mejoraron los procedimientos de cultivo. Es posibles que se incrementara el área de explotación, pero debió de producirse sobre todo en tierras marginales y poco rentables.En cuanto a los beneficios obtenidos por la Hacienda Pública, el juicio común es que fueron menores de lo que se esperaba. No eran que las tasaciones fueran bajas ni la adjudicaciones. Lo que sucedió es que se pagó más en título de Deuda Pública de lo que se esperaba, de manera de que el valor del precio real fue menor que el nominal (la Deuda Pública estaba en valor depreciado).La realidad fue que la Deuda Pública no solo no bajó sino que aumentó. Pero bien es cierto que hubiera sido imposible seguir emitiendo Deuda, que era imprescindible para que un Estado subsistiera, sino hubiera existido la cobertura de los bienes nacionalizados.En el terreno económico, se puede pensar si se desviaron capitales que debían de haber sido invertidos en la industria. Pudo ser así, pero las inversiones en ferrocarril fueron superiores a la compra de bienes desamortizados. Claro está que los capitales en la industria, fueron, fundamentalmente, extranjeros.

Como conclusión, debemos de pensar que Mendizábal y los dirigentes liberales acertaron en pensar que la desamortización tendría como consecuencia la consolidación del régimen liberal.Desde el punto de vista social fue así porque, en adelante cualquiera que apoyara el restablecimiento de Antiguo Régimen debía de ser consiente de que tenía enfrente a los poseedores de bienes nacionales. Pero la mayoría eran liberales conservadores, no en la línea de Mendizábal (liberal progresista). Era casi imposible un a vuelta atrás. En definitiva al no producirse una reforma agraria puede decirse que la desamortización benefició mas al liberalismo moderado que al progresista.Finalmente hay que poner en relación el proceso desamortizador con el definitivo triunfo de la propiedad liberal y capitalista. En el mismo momento de la desamortización, se producía la desaparición del Mayorazgo y del Señorío de Antiguo Régimen. La nobleza hizo lo posible para convertir ha este último en su propiedad y en gran parte de los casos lo logró, cuando disponía de documentación suficiente para que los tribunales así lo admitieran.Un aspecto complementario fue que en ocasiones se desamortizaron también las rentas. De hay derivaron los foros, antigua censos pasados a manos de la burguesía, que asimilaban de este modo una vida de rentista, especialmente en el norte.La propiedad de la tierra supuso, en fin, la desaparición de las limitaciones existentes al uso de montes o al paso del ganado.Un último aspecto se refiere al plan urbanístico, cultural y religioso. En las ciudades, los grandes edificios de los conventos se convirtieron en cuarteles o edificios públicos o fueron derribados para construir grandes plazas. Con mucha frecuencia, la desaparición de estas instituciones supuso no solo la destrucción de importantes edificios de otras épocas, sino también la dispersión de su patrimonio mueble, aunque la creación de archivos y museos algún tiempo después permitió recoger una parte de esa riqueza del pasado.Finalmente, desde 1.836 se produjo una ruptura entre la Iglesia y el Estado. El liberalismo español, sobre todo en sus versiones más radicales, adquirió un tono anticlerical y las relaciones con el Vaticano no se restablecieron sino en el momento del Concordato, un tiempo después (1.851).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *