Regencia de María Cristina de Habsburgo

BLOQUE VII. LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA: IMPLANTACIÓN Y AFIANZAMIENTO DE UN NUEVO SISTEMA POLÍTICO ( 1874-1902)


Reinado de Alfonso XII: el sistema canovista y la Constitución de 1876


El reinado de Alfonso XII


La Restauración de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII (hijo de Isabel II) va desde 1875 hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII en 1902. Pero el verdadero artífice del sistema político de la Restauración fue Cánovas del Castillo, que consiguió establecer en España una monarquía liberal parlamentaria, que haría posible la gobernabilidad del Estado durante casi cuarenta años. De forma simultánea, Antonio Cánovas del Castillo conseguía la adhesión de las élites, la clase media y el ejército. El proyecto político de Cánovas se gestó durante el Sexenio democrático, cuando Cánovas al frente del Partido Alfonsino (en el que reuníó a todos los liberales conservadores y a gran parte del ejército), consiguió de la reina en el exilio que abdicara a favor de su hijo ya que era consciente de que el regreso de la monarquía con Isabel II provocaría muchas críticas. Alfonso se educó en la academia de Sandhurst; y desde allí, tras el golpe del general Pavía (Enero 1874) que llevó al gobierno a Serrano, hizo publicar el Manifiesto de Sandhurst , redactado por Cánovas pero que puso en su propia boca, donde prometía implantar un régimen constitucional y parlamentario frente a la inestabilidad de la República: orden, patriotismo, religiosidad católica y liberalismo. De este modo, se presentaba la restauración de la monarquía constitucional como la única solución a los problemas de España. En el Manifiesto de Sandhurst Cánovas del Castillo propónía la restauración borbónica de manera pacífica, sin intervención militar, pero el general Martínez Campos se adelantó dando un pronunciamiento en Sagunto el 29 de Diciembre de 1874 y proclamando al príncipe Alfonso de Borbón rey de España. Por su parte, el gobierno del general Francisco Serrano no opuso resistencia.

El sistema canovista


Durante el reinado de Alfonso XII (1875-1885), Cánovas del Castillo establecíó las bases para conseguir la estabilidad política en España. Los objetivos políticos del sistema canovista se centraron en la pacificación del país, el bipartidismo y la elaboración de un nuevo ordenamiento jurídico-político. La pacificación de España se consiguió gracias al Ejército, que se centró en el final de la Tercera Guerra Carlista (1876) y la Guerra de Cuba (Paz de Zanjón 1878). El 2 bipartidismo es una práctica política que debía efectuarse sobre el principio de la existencia de unos partidos políticos oficiales, concretamente dos partidos – siguiendo el modelo inglés –, que fuesen turnándose en el poder aceptando la legalidad constitucional, de modo que lo conseguido por un partido no debía ser ignorado o suprimido por otro) Las elecciones sólo representaban un mero trámite con el que se pretendía dotar la decisión del Rey de cierta legitimidad popular. Los dos partidos que se alternaron fueron: el Partido Liberal Conservador (futuro Partido Conservador), antiguos moderados, unionistas y católicos (Uníón Católica), liderados por Cánovas; y el Partido Liberal Fusionista (más tarde Partido Liberal), formado por progresistas, demócratas y republicanos moderados, liderados por Sagasta.


El Partido Conservador estaba apoyado por la burguésía financiera y latifundista, y la aristocracia; y el Partido Liberal por la burguésía industrial y comercial, funcionarios y profesionales liberales. Los dos partidos aceptaron turnarse en el gobierno y para conseguirlo, era necesario el fraude electoral, basado en el “encasillado” (lista de diputados provinciales que debían salir elegidos), el caciquismo y el fraude electoral. Este conjunto de prácticas antidemocráticas eran conocidas como “pucherazo”. De este modo, la Restauración se convirtió en un sistema político oligárquico en el que los resultados electorales no obedecían a la voluntad popular sino a los intereses de los políticos del momento. Por último, la elaboración de un nuevo ordenamiento jurídico-político se alcanzó mediante la elaboración de una nueva constitución: la Constitución de 1876.

Constitución de 1876.
Una nueva constitución era necesaria para legitimar el régimen, Así se convocaron elecciones a Cortes por sufragio universal masculino, aunque posteriormente se volvería al sufragio censitario. Inspirada en la de 1845 pero con novedades de la de 1869, la Constitución de 1876 era una constitución de carácter integrador, lo que explica que la Constitución de 1876 haya sido la más duradera de la historia de España, pues estuvo vigente hasta 1923. Se caracteriza por: 1. Soberanía compartida entre las cortes y el rey. (Como en la Constitución de 1845). 2. Se consideraba a la monarquía como una institución superior, incuestionable, permanente y al margen de cualquier decisión política. El rey poseía atribuciones muy amplias: derecho de veto, nombramiento de ministros, jefe del Ejército, iniciativa legislativa, poder para convocar a las Cortes, suspenderlas o 3 disolverlas sin contar con el gobierno. De esta manera el monarca se sitúa por encima del gobierno. 3. Las Cortes eran bicamerales (Senado y Congreso de los Diputados). El Congreso de los Diputados era elegido por votación popular. Aunque aquí no se establece el tipo de sufragio, en una ley posterior se establecíó el voto censitario y más tarde universal masculino. Por su parte, el Senado estaba formado por senadores por derecho propio o vitalicio, lo que daba opción al rey para nombrar a los senadores. Ambas cámaras compartían con el rey el poder legislativo. 4. El poder judicial residía en los Tribunales de Justicia, que lo ejercían en nombre del Rey. Se establecía una uniformidad para todos los españoles. 5. Se proclama la Confesionalidad Católica del Estado, aunque toleraba las otras religiones siempre que no se hiciese manifestación pública de ellas. El Estado se compromete a mantener económicamente al clero. 6. Declaración de derechos y deberes de los españoles. La declaración de derechos se caracterizó por su sobriedad y quedaban a decisión del rey, quien podía restringirlos o suspenderlos. (Especialmente los derechos de imprenta, expresión, asociación y reuníón). Cánovas gobernó los primeros años del reinado de Alfonso XII, entre 1875 y 1881. Eliminó lo más radical del Sexenio democrático (como los matrimonios civiles), restablecíó el Concordato con la Santa Sede, restituyó a militares depuestos, y eliminó a los alcaldes y gobernadores civiles nombrados en el Sexenio. Promulgó la Ley Electoral (1876), la Ley de Imprenta (1879), el fin de la libertad de cátedra y prohibíó las asociaciones obreras. Sagasta le sucedíó (1881-1884), restableciendo la libertad de cátedra, expresión y reuníón; permitíó las asociaciones obreras y amnistió a republicanos. Con Cánovas nuevamente en el gobierno muere Alfonso XII, iniciándose la regencia de María Cristina de Habsburgo con el Pacto del Pardo (1885), respetando el turno de partidos y garantizando así el sistema canovista los años siguientes


 La Regencia de María Cristina de Habsburgo y el turno de partidos. La oposición al sistema. Regionalismo y nacionalismo.

La regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902) y el turno de partidos


Tras la muerte de Alfonso XII (1885), su esposa Mª Cristina de Habsburgo asumíó la regencia (1885-1902). La necesidad de garantizar la estabilidad del régimen durante la regencia, llevó a Cánovas y Sagasta a firmar el Pacto del Pardo (Noviembre de 1885), donde ambos se comprometían a apoyar la regencia, facilitar el relevo en el gobierno, y a no echar abajo la legislación aprobada por el anterior. Ambos cumplieron y facilitaron la alternancia (turno de partidos), y Mª Cristina respetó las decisiones de los gobiernos, aunque aumentó lo corrupción política y falseamiento electoral (encasillado y sistema caciquista). Mª Cristina entregó el poder al Partido Liberal de Sagasta (Parlamento largo, 1885-1890). Este practicó una política aperturista, aprobó el Código de Comercio (1885), Ley de Asociaciones (1887), Código Civil (1889) y sufragio universal masculino para mayores de 25 años (1890). Con todo, esta medida no cambió mucho las cosas debido a la manipulación electoral (pucherazo). Abolíó de manera efectiva la esclavitud en Cuba, pero no aceptó su autonomía., Tampoco aprobó la reforma del Ejército, ni el reconocimiento de los particularismos regionales. La vuelta de los conservadores al poder en 1890 supuso el retorno a una política económica proteccionista (Ley de Aranceles, 1891), que satisfizo los intereses de los industriales catalanes y vascos y de la burguésía agrícola castellana. Los liberales volvieron a gobernar 1892 y elaborarán el proyecto de reforma de la administración y gobierno de Cuba, que finalmente no se aprobaría ya que en Febrero de 1895 se iniciaba la insurrección que daría lugar a la Guerra de Cuba. En Marzo de 1895 vuelve a gobernar Cánovas del Castillo, que fue asesinado en 1897 víctima de un atentado por un anarquista italiano. Será sustituido como por Francisco Silvela, como líder del Partido Conservador. El asesinato de Cánovas aceleró el turno de partido y fue Sagasta quien tuvo que afrontar el Desastre del 98. En los últimos diez años del Siglo XIX el sistema canovista empezó a mostrar síntomas de agotamiento, ya que ninguno de los dos partidos supieron o quisieron solucionar los graves problemas que más preocupaban a los españoles (analfabetismo, déficit y endeudamiento estatal, mantenimiento de las Quintas, ausencia de reformas sociales efectivas como pensiones de jubilación, seguros de accidentes y de asistencia sanitaria para los trabajadores…). 5 Finalmente en 1902, al llegar a la mayoría de edad el infante Alfonso, hijo de Alfonso XII, fue proclamado rey de España como Alfonso XIII, dando fin a la regencia de María Cristina de Habsburgo.

La oposición al sistema


El régimen de la Restauración, basado en la alternancia de los dos grandes partidos, marginó a amplios sectores políticos y sociales –carlismo, republicanismo, movimiento obrero y nacionalismo-. Aunque las fuerzas de oposición al régimen eran numerosas, nunca fueron una alternativa sólida al encontrarse divididas y en algunos casos enfrentadas. El Carlismo va a perder apoyos debido a la derrota tras la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) y a la emigración a Francia de muchos carlistas. Aún así, el mantuvo cierta popularidad en el País Vasco, en Navarra y en sectores católicos muy conservadores. El Republicanismo también va a perder fuerza.


Tras el fracaso de la Primera República, los republicanos se fragmentaron en varios partidos. No obstante, el proyecto republicano –sufragio universal, laicismo, fe en el progreso basado en la educación y la ciencia- mantuvo su influencia social entre sectores ilustrados de la clase media y entre los obreros. La Uníón Republicana, en 1896, hará efectiva la uníón. El movimiento obrero español se encontraba dividido en dos tendencias. La tendencia marxista o socialismo inició su andadura en torno a la Asociación del Arte de Imprimir, presidida por Pablo Iglesias en 1874. En 1879 se funda el PSOE y en 1888 la Uníón General de Trabajadores, sindicato, cuyo objetivo era mejorar las condiciones de vida y de trabajo de los obreros, mediante la negociación, las demandas al poder político y la huelga. Por su parte, la tendencia anarquista se organizó con la fundación de la Federación de Trabajadores de la Regíón Española-FTRE (1881). Tuvo su mayor presencia en Cataluña, Aragón, Valencia y Andalucía. Las divisiones internas y la represión les llevará a final de los ochenta a un activismo sindical y reivindicativo, a la vez que una minoría se radicalizó (Mano Negra). El movimiento obrero atravesó una fase de decadencia al principio de la Restauración, del que se recuperó gracias a la legalización de las organizaciones obreras por la ley de Asociaciones (1887).

Regionalismo y nacionalismos


Los movimientos nacionalistas periféricos surgieron como respuesta al proceso de centralización política y de uniformidad cultural impulsado por la Restauración. Sus reivindicaciones siguieron planteamientos más o menos radicales que iban desde la petición de autonomía manteniendo la unidad de España (Regionalismo), hasta la reclamación de la separación total y de la plena independencia (Nacionalismo). Curiosamente, España fue el único país europeo donde surgieron, movimientos nacionalistas en las regiones más desarrolladas. (Cataluña y País Vasco) En un principio, los nacionalismos periféricos se apoyaron en las clases medias y populares. Posteriormente las burguésías dirigentes periféricas lo utilizaron como instrumento político para obtener ventajas económicas. El patriotismo de los españoles iba disminuyendo a medida que aumentaba el malestar de los ciudadanos ante el caciquismo, la corrupción, la ineficacia administrativa y la falta de escuelas. Con la intención de reclamar sus objetivos, los grupos regionalistas y nacionalistas se apoyaron en la preexistencia de elementos culturales diferenciales como una lengua propia, un pasado histórico peculiar o una cultura o costumbres distintas. Destacan especialmente el nacionalismo catalán y el nacionalismo vasco. El nacionalismo catalán o catalanismo parte de la Renaixença, movimiento intelectual y literario que surge en los años treinta del Siglo XIX en la facultad de Letras de la Universidad de Barcelona y que promovíó el uso de la lengua catalana y la recuperación de sus tradiciones culturales. En un primer momento este pensamiento se conciliaba con un patriotismo a España. Hacia 1880 se desarrolló el catalanismo político y se consolidó en 1892 en las denominados Bases de Manresa que propónía la consideración de Cataluña como una entidad autónoma dentro de España. El Regionalismo pasó entonces a convertirse en un verdadero Nacionalismo. Con la crisis de la Restauración en 1898 aumentó el interés de la burguésía catalana por tener su propia representación política. Así, en 1901 se crea la Liga Regionalista, partido político que aspiraba a participar activamente en la política para defender los intereses del catalanismo.


El nacionalismo vasco fue poco relevante hasta finales del Siglo XIX. El regionalismo surgíó como reacción a la abolición de los fueros en 1876 y en contra de la llegada masiva de inmigrantes (maketos) por la industrialización. 7 Ya en 1895 surge el primer nacionalismo vasco, cuando Sabino Arana fundó el Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyos fundamentos ideológicos eran la separación de España y la creación de un Estado vasco independiente, exaltación de la etnia vasca, a la cual consideraban superior, mientras que calificaba a los españoles como “la raza más vil y despreciable de Europa”, evitar la influencia española, la defensa de la lengua y costumbres vascas… Mucho más débiles fueron los regionalismos andaluz, gallego y valenciano. No se organizarán hasta principios del Siglo XX.

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