Bienio radical cedista

Proclamación DE LA República


Al conocerse los resultados electorales, varios ministros del gobierno de Juan Bautista Aznar intentan convencer el rey de que debe abandonar el país y el ministro de la Guerra, ordena a los capitanes generales que acepten la voluntad popular.
 El 13 de Abril, el pueblo se lanza a la calle en numerosas ciudades lleno de entusiasmo y el día 14 se produce  la proclamación de la República en Eibar , Madrid  y numerosos  ayuntamientos, ante esta situación el rey firma un manifiesto y se dirige al exilio. El paso de la monarquía a la república se realizó, pues, de forma pacífica con el respaldo en las urnas.
 La República fue recibida con gran júbilo por las clases medias republicanas que se encontraban sobre todo en las grandes ciudades y por los sectores del proletariado simpatizantes del PSOE o de la UGT.
Mientras las clases medias urbanas tenían una ideología republicana, las clases populares apoyaban la República porque pensaban que ésta solucionaría de forma rápida sus graves problemas sociales y económicos. 
Los grupos de la oligarquía se mostraron desde el primer momento, temerosos de perder sus privilegios. La iglesia, sectores del ejército, terratenientes, alta burguésía y el sector financiero no eran partidarios de la República ni de los intentos democratizadores que se iniciaran durante este período.

GOBIERNO PROVISIONAL

Cuando el 14 de Abril de 1931 fue proclamada la República, el Comité Revolucionario surgido del Pacto de San Sebastián se convirtió en Gobierno Provisional presidido por Niceto Alcalá Zamora quién también era presidente de la República. El gobierno estaba formado por miembros de distintos partidos: republicanos, nacionalistas, socialistas y miembros de la UGT. A excepción de éstos dos últimos, partidos de masas y bien organizados, el resto tenían una organización muy débil, sus miembros en general pertenecían a la pequeña burguésía y carecían de experiencia política.
El Gobierno Provisional decidíó convocar elecciones para Cortes Constituyentes para Junio de 1931 y mientras tanto gobernó mediante decretos. Los primeros decretos intentaron contentar a los amplios sectores de población que habían apoyado la República.
 Largo Caballero, ministro y líder de la UGT, persigue la mejora inmediata de las condiciones laborales del cAmpesinado, en espera de la reforma agraria. Entre sus medidas están Decreto de términos municipales, que obligaba a los propietarios agrícolas a dar trabajo, primero, a los residentes en el término municipal de la finca., Decreto de jurados mixtos, para arbitrar los salarios y la jornada laboral de ocho horas.
Manuel Azaña comienza la reforma del ejército que tiene un exceso de oficiales, está mal organizado y carece de material moderno. Ofrece la posibilidad de que los oficiales que no quieran jurar fidelidad a la República pasen a la reserva con sueldo integro.  En el tema educativo, Marcelino Domingo pretende extender la cultura para potenciar la modernización de la sociedad, idea que se encuentra en conexión con las de la Institución Libre de Enseñanza.
Prepara un ambicioso plan quinquenal para crear 5000 escuelas al año (7000 el primer año) y eleva el sueldo a los maestros.
La supresión de la obligatoriedad de la enseñanza religiosa en las escuelas pone a la Iglesia en contra.

Problemas durante el gobierno provisional

 Desde los primeros momentos la República tuvo conflictos, el primero el mismo día de su proclamación ya que, Macià, líder de Esquerra Republicana, proclama la República catalana en el marco de un Estado federal, lo que iba en contra del pacto de San Sebastián. Al final se llega a un acuerdo a cambio del establecimiento inmediato de un órgano de gobierno autónomo, la Generalitat, y de la elaboración de un estatuto de autonomía.
 Los conflictos sociales son numerosos y violentos, tanto en la ciudad como en el campo.
El sindicato CNT dirigido por miembros de la FAI se radicalizó y se mostró partidario desde el primer momento de una revolución social.
El problema religioso es de los más serios y el que más apoyos resta a la República.     Los gobernantes tienen prisa en iniciar el proceso secularizador, ya que consideran a la Iglesia como un freno para la modernización del país. En principio, la actitud de la Iglesia fue prudente, pero pronto surgen los primeros enfrentamientos. Las manifestaciones del Cardenal Segura en contra de la República generaron un clima de anticlericalismo que se manifiesta cuando grupos de incontrolados incendian iglesias y conventos en Madrid y en otras ciudades. El gobierno reacciónó de forma muy lenta lo que provocó que muchos católicos se alejaran de la República.


LA Constitución DE 1931 Y EL BIENIO REFORMISTA


 Las elecciones para Cortes Constituyentes se celebraron el 28 de Junio, con bastante limpieza y con una participación electoral de más del 70%. Las mujeres podían presentarse como candidatas pero el sufragio femenino se retrasó para lo que decidiera el nuevo Parlamento. La derecha desunida y reacia a participar, quedó en minoría frente a una poderosa izquierda formada por el PSOE, el partido Radical-Socialista y Esquerra Republicana, pero aunque la derecha obtiene poca representación política su fuerza social es amplia.
Una vez realizadas las elecciones se constituyó una comisión para la elaboración de una nueva Constitución, que fue aprobada en Diciembre de 1931, después de tres meses de intenso debate. Las discusiones realizadas durante estos meses fueron apasionadas y el tema religioso el que más polémicas originó. Al aceptarse el artículo 26 que prohibía a las órdenes religiosas ejercer: la industria, la enseñanza y el comercio, dimite Alcalá Zamora como presidente de gobierno, cargo que pasará a Manuel Azaña.
El artículo 27 que señalaba que las manifestaciones públicas de culto debían ser autorizadas por el gobierno, generó también protestas del sector católico que  consideró a ambos profundamente anticlericales.
Otros temas que generaron debates fueron el de las autonomías, el de la expropiación de la propiedad privada por causa de utilidad pública y el sufragio femenino.

La Constitución buscaba democratizar a fondo el sistema político inspirándose en otras constituciones de la época, como la alemana de Weimar, pero era más avanzada en aspectos sociales. El problema de la Constitución es que no es el resultado de un consenso social, de un acuerdo de todas las fuerzas políticas. La derecha la rechazará por considerarla de izquierdas y los anarquistas la consideraban una Constitución burguesa.

La Constitución se caracteriza por


El Estado queda definido como una República democrática. 
El Presidente de la República es elegido cada seis añosSufragio universal para mayores de 23 años.
Las Cortes constan de una sola cámara y tienen en exclusividad el poder legislativo. Los diputados son elegidos cada cuatro años.
Se establece un poder judicial totalmente independiente, con un Tribunal de Garantías Constitucionales.
Se prevé la posibilidad de que un conjunto de provincias se constituya como regíón autónoma.
Proclama la libertad de conciencia y cultos.
Contiene una extensa declaración de derechos y libertades: matrimonio civil, divorcio, igualdad de todos en el derecho a la educación y el trabajo, subordinación de la propiedad privada al interés público, etc.

Aprobada la Constitución

Alcalá Zamora es elegido presidente de la República y Manuel Azaña formó gobierno con republicanos de izquierda y socialistas, El Partido
Radical abandonó la coalición al rechazar el programa del Gobierno.  
Durante ese período el Gobierno profundizó en el programa reformista iniciado durante el gobierno provisional.
Largo Caballero, ministro de trabajo, continuó con las reformas laborales. Se aprobaron la Ley de Contratos de Trabajo, que organizaba la negociación colectiva, y la de Jurados Mixtos, para arbitrar en caso de desacuerdo.
Azaña continuó con las reformas iniciadas durante el Gobierno Provisional, además de reducir el número de oficiales, reorganizó la administración y la enseñanza militar y cerró  la Academia Militar de Zaragoza. Se suprimieron los tribunales de honor y se derogó la ley de jurisdicciones. Intentó también reorganizar el sistema de acceso dando primacía a los estudios. Se crea la Guardia de
Asalto (cuerpo de policía urbana), pretendiendo que fuera un cuerpo fiel a la República. La reforma, aunque técnicamente bien planteada, no logró sus objetivos, el número de oficiales retirados fue menor del esperado por el gobierno. La disminución del gasto en defensa dificultó la modernización del material, del armamento y de los equipamientos. La reforma fue recibida como una agresión por los militares  africanistas.
En Educación,
Fernando de los Ríos
trató de hacer del Estado el garante del derecho a una educación liberal y laica. Se intentó acabar con la hegemonía de la enseñanza religiosa y se adoptó un modelo de escuela mixta, laica, obligatoria y gratuita. El centro de su actividad fue, sobre todo la enseñanza primaria, creándose cerca de 10000 escuelas hasta 1933 y 7000 nuevas plazas para maestros. Las Misiones Pedagógicas estuvieron encaminadas a difundir la cultura por las zonas rurales, promoviendo representaciones teatrales, coros, cines, bibliotecas ambulantes y divulgando técnicas sanitarias y agrarias. Los maestros y profesores constituyeron uno de los apoyos más importantes de la II República.


El ministro de agricultura, Marcelino Domingo,  intentó llevar a cabo una reforma agraria que terminara con los problemas estructurales y técnicos del campo español. Pretendía una serie de objetivos como: la desaparición del latifundio y del absentismo, la disminución del paro agrario, la racionalización del cultivo y poner fin al insuficiente aprovechamiento de tierras. La ley permitía la expropiación sin indemnización  de las tierras de los grandes de España, mientras las cultivadas deficientemente, las arrendadas sistemáticamente o las que pudiendo ser regadas no lo eran, se podían expropiar, pero indemnizando a sus propietarios. La aplicación de la ley se encomendó al Instituto de la Reforma Agraria (IRA) que contaba con presupuesto anual para indemnizar a los propietarios expropiados y se encargaba de facilitar el asentamiento de familias campesinas.
 El Estatuto de Autonomía de Cataluña se aprobó  en Septiembre de 1932. El estatuto definía a Cataluña como una autonomía dentro del Estado español. Competencias exclusivas de la Generalitat eran: el transporte, la sanidad, la beneficencia y la elaboración y aplicación del derecho civil. Compartía con el gobierno central: la educación, la administración de los impuestos y el orden público. El castellano y el catalán eran lenguas cooficiales.
Maciá fue elegido presidente de la Generalitat.
En el País Vasco, el proceso autonómico se retrasó por falta de consenso entre          las fuerzas políticas vascas. 

Otras medidas fueron

La disolución de la orden de los jesuitas ,nacionalizándose sus bienes, la Ley de Congregaciones  Religiosas que limitó la posesión de bienes de las órdenes religiosas,  la secularización de los cementerios y el derecho al divorcio y al matrimonio civil.
Las reformas emprendidas encuentran una fuerte oposición y se desarrollan en un clima social nada propicio para su éxito. El régimen republicano topó con la resistencia y la oposición de los sectores más directamente afectados (Iglesia, Ejército, propietarios de tierras, organizaciones patronales…) que poco a poco fueron reorganizando la derecha monárquica. Por otro lado, la impaciencia de los trabajadores frente a las reformas y el desencanto ante la lentitud  y timidez de algunas de ellas promovieron una oleada de conflictividad, alentada por la incidencia del paro y las duras condiciones de vida en algunas zonas de España.
Los monárquicos más radicales conspiran desde los primeros tiempos de la República junto con elementos militares y civiles. En 1932 logran atraerse a su causa al general Sanjurjo, poniéndole al frente del Golpe de Estado que se prepara para el 10 de Agosto. La sublevación fracasa primero en Madrid y luego en Sevilla.
Por otra parte se produjeron graves conflictos sociales protagonizados por los anarquistas que en algunos lugares actúan unidos con comunistas y ugetistas. Destacan los graves enfrentamientos de Castilblanco, Arnedo  y Alto Llobregat, pero el suceso más grave   ocurre en Casas Viejas (Cádiz) en Enero de 1933, la FAI hace un llamamiento a la insurrección general y los campesinos se enfrentan a las fuerzas de orden, sobre todo guardias de asalto, con el resultado de veintidós civiles y tres guardias muertos. La oposición culpó al gobierno de los hechos y los socialistas se plantearon la conveniencia de seguir en él.
A lo largo de 1933 se fue haciendo cada vez más evidente la crisis de la coalición republicano-socialista .El gobierno fue perdiendo la confianza deuna parte de las clases medias y se vio desacreditado como consecuencia de las duras medidas policiales adoptadas para controlar el orden público y mantener la legalidad vigente. En estas condiciones, Azaña dimitíó y el presidente de la República disolvíó las Cortes, y convocó elecciones.

Elecciones de  Noviembre de 1933

En Noviembre de 1933, las fuerzas contrarias al proyecto de reformas republicanas ya estaban organizadas para la vida política; el principal grupo era la CEDA, que reunía antiguos partidos monárquicos, grupos católicos y republicanos moderados.
La opción centrista estaba representada por el Partido Radical.
Frente al centro y la derecha se encuentran los republicanos de izquierda y socialistas.
Las elecciones de Noviembre de 1933 son las primeras con sufragio de ambos sexos; participó en ellas más del 67% del censo electoral y sólo hubo una abstención considerable en zonas de influencia anarquista  Los resultados electorales fueron favorables a la derecha  con un 40% de los votos y al centro con un 21%.


BIENIO RADICAL-CEDISTA O BIENIO DERECHISTA

Noviembre de 1933 – Febrero de 1936.

   Este bienio se caracteriza por la puesta en práctica de una política conservadora y por la revisión de las reformas de la etapa anterior. Mejoraron las relaciones Iglesia-Estado y Estado-Ejército, pero empeoraron las relaciones con los nacionalistas y aumentaron los conflictos sociales.

   El presidente de la República encargó formar gobierno a Alejandro Lerroux, jefe del partido Radical. La CEDA (el partido más votado), según José Mª Gil-Robles, aún no estaba preparado para gobernar, pero se comprometíó a apoyar a los radicales en el Parlamento si éstos ponían en práctica un programa de “rectificación de la acción legislativa del bienio anterior.

   La reforma agraria quedó paralizada. Se detuvo el proceso de entrega de tierras, y se decretó la libertad de contratación y de salarios. Los terratenientes se negaron a contratar a quienes hubieran manifestado una actitud reivindicativa (bajo el lema ¡comed república!)

   La reforma militar quedó también detenida, se aprobó una amnistía para los participantes en el golpe militar de 1932 y se puso en destinos clave a militares como Goded, Cabanellas, Mola o Franco.

   En Educación se continúan construyendo escuelas pero a un ritmo más lento y se pone fin a la enseñanza mixta. Se deroga la Ley de confesiones y congregaciones religiosas, lo que permite que los colegios religiosos puedan seguir funcionando y que el culto público vuelva a su anterior situación.

   En política autonómica se paralizó el proyecto vasco presentado por el PNV y el gobierno se enfrentó a la Generalitat por la «Ley de Conreus» que convertía a los arrendatarios en propietarios al cabo de doce años.

La obstrucción a la obra reformista llevada a cabo en el bienio anterior tuvieron como consecuencia una radicalización del PSOE y de la UGT y la proliferación de huelgas y conflictos.

 La CEDA, que había mantenido siempre una cierta ambigüedad respecto de la legalidad republicana, reclamó una acción más contundente en materia de orden público, exigiendo participar directamente en el gobierno. El presidente del gobierno, Lerroux accedíó a estas peticiones y le otorgó tres carteras ministeriales.

La revolución de Octubre de 1934 y la crisis del segundo bienio

   La entrada de miembros de la CEDA en el gobierno fue interpretada por las fuerzas de izquierda como un camino abierto hacia el fascismo y la reacción no se hizo esperar. Por iniciativa de la UGT y con escasa participación de la CNT, se produjeron huelgas generales en las grandes ciudades. La acción revolucionaria estuvo mal organizada, sin coordinación, ni programa, ni objetivos claros, lo que junto a la contundente respuesta del gobierno que declaró el estado de guerra hizo fracasar el movimiento salvo en Asturias y Cataluña donde los acontecimientos adquirieron una especial relevancia.

   En Asturias la huelga general se convirtió en una verdadera revolución centrada en  las cuencas mineras, donde anarquistas, socialistas y comunistas habían unido sus intereses a favor de la revolución.  Columnas de mineros armados tomaron gran parte de los cuarteles de la Guardia Civil y sustituyeron los ayuntamientos por comités revolucionarios.

   Para combatir la revolución, el gobierno entregó plenos poderes militares al general Franco al mando de la Legiónque actuó de forma contundente y consiguió terminar con la revolución con un balance de 1000 revolucionarios muertos y 2000 heridos. Entre las fuerzas de seguridad murieron entre 300 y 400.La represión posterior fue muy dura y se produjeron torturas y fusilamientos.

   La izquierda culpó al gobierno de la sangrienta represión mientras que la derecha y el gobierno criticaron a la izquierda del asesinato de religiosos.

   En Cataluña, el presidente Companys, proclamó el 6 de Octubre el Estado Catalán dentro de la República Federal Española, invitando a todas las izquierdas españolas a constituir en Barcelona un gobierno de oposición. Al mismo tiempo, una alianza del PSOE, UGT y comunistas organizaba una huelga general a la que no se sumó la CNT, lo que unido a la escasa participación ciudadana hizo fracasar el movimiento insurreccional.

   La rebelión fue rápidamente sofocada con la declaración del estado de guerra y con la ocupación del palacio de la Generalitat por el ejército al mando del general Batet.
El gobierno de la Generalitat y el pleno del ayuntamiento de Barcelona fueron encarcelados y  el estatuto de autonomía fue suspendido.

   Tras la revolución de Octubre la influencia de la CEDA en el gobierno aumentó realizándose un anteproyecto para reformar la Constitución, que no llegó a ser votado debido a la crisis de gobierno en otoño de 1935.

 Otras medidas que se tomaron tras la revolución fueron: se nombró a Gil Robles Ministro de la guerra,  Franco fue nombrado Jefe del Estado Mayor y las propiedades de los jesuitas les fueron devueltas.

   En la crisis que se produce en1935 influyeron la falta de entendimiento entre Lerroux y Alcalá Zamora y el escándalo de corrupción (el caso del estraperlo) en el que se vio implicado el partido Radical. Gil Robles intentó que se le nombrara presidente de gobierno pero Alcalá Zamora se negó y decidíó convocar elecciones para Febrero de 1936.

Las elecciones de Febrero de 1936

   La necesidad de unir las fuerzas de izquierda contra el gobierno conservador propició que en las elecciones del 16 de Febrero de 1936 desapareciese el multipartidismo anterior. La vida política española quedó fuertemente polarizada y dividida entre derechas e izquierdas. Los partidos de izquierda (republicanos, socialistas y comunistas) se agruparon en el Frente Popular, una coalición electoral basada en un programa común que defendía la concesión de una amnistía para los encarcelados de Octubre, la reintegración en cargos y puestos de trabajo para los despedidos por razones políticas y la aplicación de la legislación reformista suspendida en el bienio anterior. Los partidos de derechas se coaligaron en el llamado Bloque Nacional, constituido por la CEDA, los monárquicos y los tradicionalistas, aunque no lograron confeccionar una candidatura única para toda España ni redactar un programa electoral consensuado.

   Las elecciones de Febrero de 1936 se desarrollaron en calma y democráticamente. La no abstención de los anarquistas hizo que votase el 72% del censo electoral. Los votos se repartieron entre las dos fuerzas rivales: 48% para el Frente Popular y 46’5% para la derecha. El centro sólo obtuvo el 5’4 % de los votos.

EL FRENTE POPULAR

Febrero de 1936-Julio de 1936


   El triunfo electoral comportó la reorganización de la República. Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República, con la oposición de la derecha y de una buena parte de los militares, y Casares Quiroga, presidente del ejecutivo. El gobierno, formado exclusivamente por ministros republicanos, pero apoyado parlamentariamente por los socialistas, puso rápidamente en marcha el programa pactado en la coalición electoral.     Se decretó una amnistía y se obligó a las empresas a readmitir a muchos obreros despedidos a raíz de las huelgas de Octubre de 1934. El gobierno de la Generalitat volvíó de nuevo al poder y se restablecíó el Estatuto  de autonomía, mientras se iniciaban las negociaciones para la aprobación de un estatuto para el País Vasco y otro para Galicia.

   El nuevo gobierno reanudó el proceso reformista y se reanudaron los asentamientos de campesinos. Para frenar los rumores golpistas apartó del poder a algunos de los generales más proclives al golpismo y los trasladó a otros destinos  (Franco a Canarias  Mola a Navarra y  Goded a Baleares).

Problemas

   Los sectores más conservadores de la sociedad reaccionaron negativamente a los proyectos reformadores. Muchos propietarios de tierras se opusieron  a las nuevas medidas. Algunos empresarios industriales cerraron fábricas y expatriaron capitales. La iglesia católica, por su parte, temía el retorno a una política anticlerical.

   El triunfo de las izquierdas trajo consigo una intensa movilización popular que creó un  clima de tensión  social. En las ciudades se convocaron huelgas; en el campo, los jornaleros se adelantaban a la legislación y ocupaban tierras. Los sindicatos y partidos de izquierda radicalizaron sus posiciones: los anarquistas defendían la revolución, mientras un sector del socialismo, encabezado por Largo Caballero, también se orientaba hacia posturas radicales.

   Entre la derecha Falange Española asumíó un fuerte protagonismo y fomentó un clima de enfrentamiento civil y de crispación política. Fue el partido que recurríó de manera más decisiva a la violencia callejera. Grupos de falangistas formaron patrullas uniformadas y armadas que iniciaron acciones violentas contra los líderes izquierdistas.      Entre los sectores más conservadores de la sociedad empezó a tomar cuerpo la idea de un Golpe de Estado militar.

   Los enfrentamientos entre grupos políticos culminan con los acontecimientos del 12 y 13 de Julio. El día 12 es asesinado en Madrid el teniente de la guardia de asalto José del

Castillo


Al día siguiente en venganza es asesinado también el líder de la derecha Calvo Sotelo por los guardias de asalto. Este hecho parece que decidíó a Franco a participar en una sublevación militar que se venía preparando desde la victoria del Frente Popular y finalmente se produjo en la tarde del 17 de Julio.

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