Consecuencias de la desintegración de la gran Colombia

1. SUBLEVACIÓN MILITAR, INTERNACIONALIZACIÓN Y DESARROLLO DEL

CONFLICTO

1.1 Alzamiento militar e inicio del conflicto armado

Son varias las interpretaciones que los historiadores han dado sobre las causas que dieron lugar a la Guerra Civil española. El origen de las mismas se sitúa en el comienzo de la España Contemporánea, con la caída del Antiguo Régimen,y termina con la oposición de buena parte de los sectores conservadores españolesa la democratización política y reformas sociales de la II República. La Guerra Civil

Se convirtió así en el desenlace final de un enfrentamiento entre dos maneras incompatibles de entender España


Tras la victoria electoral del Frente Popular en las elecciones de Febrero de 1936, la situación política y social fue empeorando cada vez más, con un clima de

Radicalización y violencia callejera entre grupos izquierdistas y derechistas


Mientras tanto, un grupo de oficiales militares conspiraba contra el gobierno y


Preparaba un posible Golpe de Estado, aunque todavía reinaba la incertidumbre entre


Los mismos. El día 12 de Julio se produjo el asesinato por parte de un grupo de


Falangistas del teniente Castillo, militante socialista y miembro de las Guardias de


Asalto, los cuales como represalia, respondieron con el asesinato el día 13 de Julio


De Calvo Sotelo, líder derechista del Bloque Nacional. Aprovechando el impacto


Emocional que supuso este acontecimiento, los militares decidieron adelantar los


Hechos e iniciaron su acción golpista


El día 17 de Julio de 1936 el coronel Yagüe, jefe militar de la Legión, se levantó en


Armas contra la República en Melilla, movimiento que rápidamente se extendíó al


Resto de tropas del Protectorado español en Marruecos, los cuales se pusieron al


Mando del general Franco, llegado desde Canarias a Tetuán el día 19


Entre los días
18 y 20 de Julio la sublevación llegó a la Península, aunque los resultados fueron
muy diversos.
 


1.3 El desarrollo de la guerra

a) Primera fase: la guerra de columnas y la lucha por Madrid (Julio 1936-
Marzo 1937)
El planteamiento inicial de los sublevados consistíó en tomar rápidamente Madrid,
símbolo del poder republicano.
Para conseguirlo, el plan fue avanzar desde dos
direcciones simultáneas, el norte y el sur. Tras cruzar el Estrecho con ayuda de
aviones italianos y alemanes (“operación Puente Aéreo”), las tropas de legionarios
y regulares al mando del general
Franco, avanzaron desde el sur siguiendo el
modelo de guerra colonial (pequeñas columnas ligeras a pie o en camiones),
tomaron Badajoz, Mérida y Talavera de la Reina, y enlazaron con las tropas
formadas por el General Mola desde el Norte. La caída de Madrid parecía
inminente, pero acabó retrasándose porque Mola quedó detenido en el Guadarrama, y
Franco se desvió hacia Toledo (Septiembre de 1936) para liberar a los militares
sitiados en el Alcázar por los republicanos. Este retraso permitíó a Madrid organizar su
defensa y buscar refuerzos para el asedio. Precisamente en el bando republicano los
comienzos no fueron muy favorables, existiendo un gran desorden en el que
actuaron milicias populares con escasa disciplina, a las que el gobierno entregó
armas. Aún así consiguieron detener a las tropas de Mola, mientras que a finales de
Octubre se decretaba la movilización general para defender Madrid, en la que
participaron miles de hombres y mujeres.
La batalla por Madrid empezó en Noviembre de 1936, en el que las tropas
sublevadas intentaron atacar frontalmente la capital. El 6 de Noviembre el gobierno
republicano decidíó trasladarse a Valencia por motivos de seguridad, dejando el
mando a una Junta de Defensa dirigida por el teniente coronel Rojo y el general Miaja.
La llegada de las primeras Brigadas Internacionales, la resistencia civil y la ayuda
rusa, contribuyeron a que finalmente la ciudad de Madrid resistiera y fracasara el
intento de ocupación por parte de los sublevados.
En los siguientes meses, tras el fracaso de la toma de Madrid, Franco realizó dos
maniobras envolventes para aislar la capital. La primera produjo la batalla del

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Jarama en Febrero de 1937, pero los sublevados fueron nuevamente detenidos por los
republicanos; y la segunda terminó con la batalla de Guadalajara en Marzo de 1937,
en la que Franco contó con la ayuda de tropas y armamento italiano, pero la
contraofensiva del general Rojo les obligó a retirarse. No ocurríó lo mismo en el sur,
donde los republicanos perdieron Málaga en Febrero de 1937.

B) Segunda fase: la ocupación de la zona Norte (Abril-Octubre 1937)


La fuerte resistencia de Madrid obligó a los sublevados a cambiar de estrategia,
centrando sus esfuerzos a partir de entonces en ocupar la zona norte republicana.
Este territorio abarcaba gran parte de la cornisa cantábrica (Asturias, Cantabria y parte
del País Vasco), pero había quedado aislado del resto de la España republicana y
además estaba fragmentada políticamente. Franco decidíó ir ocupando poco a poco
esta zona, sobre todo por la existencia de importantes recursos mineros,
siderúrgicos e industriales. Los principales combates tuvieron lugar entre Abril y
Octubre de 1937, en los cuales tuvo lugar el bombardeo de Guernica por la
aviación nazi (Legión Cóndor), cayó la ciudad de Bilbao, los italianos
consiguieron entrar en Santander y finalmente fue ocupado Asturias.
Para tratar de desviar la atención de los sublevados y su presión sobre el Norte, el
general republicano Rojo diseñó varias ofensivas de distracción, como el ataque a
Brunete (Madrid) y Belchite (Zaragoza), sin embargo ambas fracasaron y pusieron
de manifiesto la incapacidad del Ejército republicano, que no supo aprovechar el éxito
inicial conseguido en Madrid. Con la derrota de los republicanos en la zona Norte, los
sublevados consiguieron un territorio de gran importancia económica, reforzando
además su posición internacional.


C) Tercera fase: el avance a la zona mediterránea (Noviembre 1937- Noviembre 1938)


A finales del año 1937 los republicanos todavía confiaban en la victoria, se realizaron
una serie de reformas en el ejército y se nombró al general Rojo como jefe del Estado
Mayor republicano. Con el nuevo ejército se llevaron a cabo nuevas ofensivas, en las
que destacó la batalla de Teruel, una de las más crueles de la guerra, que los
republicanos llegaron a ocupar en Enero de 1938, aunque un mes después volvía a
caer en manos del ejército de Franco. El desgaste sufrido por parte de los
republicanos en la defensa de la ciudad (grandes pérdidas humanas y de armamento),
junto con el hundimiento de la moral y las tensiones políticas republicanas, fue
aprovechado por las tropas franquistas, las cuales iniciaron una ofensiva por Aragón
atravesando el Maestrazgo y llegando al Mediterráneo en Vinaroz (Castellón) en
Abril de 1938. Desde entonces el territorio republicano quedó dividido en dos partes,
quedando Cataluña aislada del resto, pero la ofensiva franquista se dirigíó hacia el
Sur, con el objetivo de llegar hasta Valencia.
La última gran batalla de la guerra tuvo lugar en Julio de 1938, la batalla del Ebro,
la más sangrienta de la guerra. La situación se estaba volviendo desesperada para los
republicanos y tras recibir nuevo armamento, su ejército se reorganizó desde Cataluña
y decidíó lanzar una ofensiva desde Tarragona cruzando el río Ebro, donde
consiguieron hacerse fuertes resistiendo durante unos meses. Franco lanzó entonces
una contraofensiva, participando la aviación alemana e italiana, y en Noviembre de
1938 el ataque republicano quedó completamente detenido. A raíz de esta derrota, las
fuerzas republicanas quedaron mermadas y desorganizadas, el final de la guerra se
acercaba.

D) Última fase: el final de la guerra (Noviembre 1938-Abril 1939)


Entre Diciembre de 1938 y Enero de 1939 tuvo lugar la campaña para ocupar
Cataluña por parte de las tropas franquistas. Los republicanos apenas opusieron

resistencia y tras Lérida y Tarragona, Barcelona fue tomada a finales de Enero de
1939, cayendo pocos días después Gerona. Una gran cantidad de personas, civiles y
militares, acudíó en masa hacia la frontera francesa huyendo de las tropas
franquistas (entre ellos Manuel Azaña). En Febrero de 1939 la zona republicana,
dirigida ahora por Juan Negrín, ya solo comprendía Madrid, La Mancha y la regíón
mediterránea desde Valencia hasta Almería. Se trataba de resistir y reorganizar el
ejército, prolongando el conflicto ante el inminente estallido de una Guerra Mundial
que permitiera a la república encontrar aliados. Sin embargo a comienzos de Marzo
tuvo lugar una sublevación contra el gobierno republicano dirigida por el coronel
Casado, que pretendíó poner fin a la Guerra Civil mediante un acuerdo, entre
militares, que limitara las represalias de los vencedores. Casado controló Madrid tras
un duro enfrentamiento con los comunistas, creando una Junta de Defensa que
negociara la paz con Franco, sin embargo el general solo aceptó una rendición sin
condiciones y obligó a entregar las armas. El día 28 de Marzo, las tropas de Franco
entraron en Madrid sin apenas resistencia y durante los siguientes días, la zona
mediterránea también era ocupada. El 1 de Abril se emitía el último parte de guerra
en Burgos, que anunciaba que “la guerra ha terminado”.


2. LA EVOLUCIÓN POLÍTICA DE LAS DOS ZONAS Y CONSECUENCIAS DE LA

Guerra Civil

2.1 La evolución política
La evolución política en la España republicana
Cuando tuvo lugar la sublevación, el gobierno republicano dirigido por Casares
Quiroga presentó su dimisión, que tras ser sustituido por otro nuevo presidido por
Martínez Barrio, dio paso al gobierno de José Giral el día 19. Durante su jefatura,
había que organizar apresuradamente una fuerza militar que fuera capaz de
oponerse a los sublevados, pero el estallido de la guerra provocó un gran entusiasmo
revolucionario que desbordó al gobierno e hizo derrumbarse a algunas instituciones

Los poderes regionales y locales comenzaron a operar al margen del Estado y de
ahí que el gobierno decidíó entregar las armas a las milicias de los partidos de
izquierda y sindicatos. Como consecuencia, dentro del territorio republicano emergíó
una estructura de poder popular llamada a defender la legalidad republicana,
aprovechando la debilidad del gobierno.
En Septiembre del año 1936 se formó un gobierno de coalición dirigido por Largo
Caballero, que aglutinó diferentes tendencias políticas (nacionalistas, partidos
republicanos, socialistas, comunistas e incluso la CNT) con el objetivo de concentrar
fuerzas y ganar la guerra. Al mismo tiempo el gobierno de la República decidíó
trasladarse a Valencia ante el inminente ataque de Madrid por parte de los
sublevados, dejando la ciudad bajo la autoridad de una Junta de Defensa dirigida
por el general Miaja y el teniente coronel Rojo. Desde su nueva plaza, el gobierno
continuó con su política de reformas en el que la Guardia Civil se transformó en
Guardia Nacional Republicana y se militarizó las milicias, se incautaron tierras e
industrias abandonadas por sus dueños, se continuó con la reforma agraria y se
entregaron más tierras que nunca a los campesinos, se nacionalizaron el ferrocarril,
algunos bancos, CAMPSA y las compañías eléctricas, y se devolvíó el estatuto de
autonomía a los vascos. Paralelamente a esto, los anarquistas llevaron a cabo su
revolución social espontánea en Cataluña y expropiaron tierras e industrias para
colectivizarlas.
Sin embargo, una serie de fracasos militares, como la toma de Málaga en Febrero de
1937, acabó produciendo un enfrentamiento entre las fuerzas republicanas y afectó
al propio desarrollo de la guerra. Un sector formado por el Partido Comunista de
España, cuyo protagonismo aumentó gracias al apoyo ruso y su disciplina interna,
unido a parte de los socialistas y republicanos, era partidario de conseguir una alianza
con las clases medias y controlar las experiencias colectivizadoras, ganando primero
la guerra; sin embargo otro sector formado por anarquistas y comunistas del
POUM (Partido Obrero Marxista), consideraba que había que llevar a cabo una
revolución y colectivización para poder contar con el apoyo popular y ganar la guerra.
Como resultado de estos enfrentamientos, en Mayo de 1937 tuvo lugar una crisis de
gobierno que terminó con la dimisión de Largo Caballero.
Tras los hechos de Mayo, Manuel Azaña encargó la formación de un nuevo gobierno
al socialista Juan Negrín, que dio prioridad al esfuerzo militar reforzando el poder
central, unificando la dirección de la guerra y controlando la producción industrial y
agraria. También se decidíó cambiar la sede del gobierno de Valencia a Barcelona.
Aunque el gobierno de Negrín defendíó a ultranza este esfuerzo militar y la resistencia,
la dificultad para frenar el avance de las tropas franquistas obligó a buscar una salida
negociada a la guerra, sin embargo la vida era ya sumamente difícil en el territorio
republicano y el Golpe de Estado dirigido por el coronel Casado, buscó sobre todo
finalizar la guerra.
 


La evolución política de la España sublevada
La muerte del general Sanjurjo en accidente de aviación en Julio de 1936, cuando se
dirigía a Burgos a encabezar la rebelión, planteó un problema inicial de liderazgo en
el territorio de la España sublevada. Sin embargo no tardó en formarse en Burgos una

Junta de Defensa Nacional, integrada por militares (Franco, Mola, Queipo de
Llano,..) y presidida por Cabanellas, cuya misión fue gobernar el territorio ocupado.
Sin embargo al alargarse el conflicto, pronto se vio la necesidad de unificar el mando,
en un contexto en el que el general Franco fue ganando cada vez más adeptos. El 1
de Octubre de 1936 se publicó un decreto que lo nombraba como Jefe del gobierno
del Estado y Generalísimo de los Ejércitos españoles. La Junta de Defensa se
transformó en Junta Técnica del Estado, con sede en Valladolid y Burgos, mientras
que el cuartel general de Franco se trasladó a Salamanca.
Para conseguir una mayor cohesión e inspirándose en el modelo de Estado fascista
italiano y alemán, Franco dio a conocer el Decreto de Unificación (Abril de 1937) por
el que se creaba un partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las
JONS, que acabó con la rivalidad entre carlistas y falangistas, y el que se integraron
las demás fuerzas de los sublevados. Franco sería desde entonces el Jefe Nacional
de este partido único, adoptando en gran parte su ideología.
En Enero de 1938 se formó el primer gobierno de Franco, que concentró la jefatura
de Estado y la presidencia del gobierno, el cual pasó a ser llamado a partir de
entonces Caudillo de España. El nuevo estado se inspiró en el fascismo y defendíó un
modelo social basado en la tradición y el catolicismo. Se abolíó la legislación
republicana en materia económica, social y laboral; se suprimieron las libertades
religiosas, política, sindical y de prensa; se suspendieron los estatutos de autonomía y
se reestableció la pena de muerte. Desde Julio de 1937 el nuevo Estado contó además
con el apoyo de la Iglesia Católica.
Pronto se impuso también una dura represión en ambos bandos contra los que se
consideraban enemigos de la república o del nuevo estado que se pretendía crear tras
el Golpe de Estado: aristocracia, burguésía, militares, religiosos, afiliados a partidos de
derechas… Trabajadores, clases medias liberales, miembros del ejército y de las
fuerzas de seguridad que no secundaron a los sublevados, respectivamente. Cualquier
sospechoso podía ser ejecutado. Asaltos a prisiones, “paseos” y “sacas” se dieron
con frecuencia. Especialmente graves resultaron los asesinatos de Paracuellos del
Jarama y en Torrejón de Ardoz, ambas localidades en la provincia de Madrid, en
Noviembre de 1936, llevados a cabo por los republicanos o las ejecuciones masivas a
medida que avanzaban las tropas nacionales (Badajoz más de 2000 fusilados durante
la toma de la población).


2.2 Las consecuencias de la guerra
La Guerra Civil provocó numerosos estragos que afectó a todas las facetas de la
vida de los españoles, tanto materiales como morales.
Desde el punto de vista demográfico, se ha especulado mucho con la cantidad real
de víctimas que dejó la guerra. El número de muertos en combate pudo ser de unos
150.000 en ambos bandos, a los que habría que sumar otros tantos en la sangrienta
represión que padecieron ambas retaguardias; además, habría que contabilizar los
entre 35 y 50 mil ejecutados entre 1939 y 1945, ya finalizada la guerra y durante la
primera fase del Franquismo. Se calcula además que el número de heridos pudo ser

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de 400.000. No hay que olvidar tampoco, a efectos demográficos, los 300.000
prisioneros de guerra que permanecieron en las cárceles hasta 1945 y que medio
millón de españoles salíó principalmente desde Cataluña hacia el exilio en 1939.
Esta sangría demográfica provocó por una parte, una caída de la natalidad y como
consecuencia, el “no nacimiento” de toda una generación de españoles (este
fenómeno se conoce como “generación hueca”); por otra, el retraso del “baby boom”
que sucede a todo periodo de crisis, hasta los años 60.
Desde el punto de vista material, la destrucción causada por la guerra fue inmensa.
Gran parte de las infraestructuras y las comunicaciones (ferrocarriles, puentes,
carreteras, instalaciones industriales,…) desaparecieron. Los bombardeos afectaron a
numerosas ciudades y pueblos, alrededor de 500.000 casas quedaron destruidas
total o parcialmente y gran parte de los campos de cultivo quedaron devastados (la
agricultura redujo su producción al 25%). El desastre también afectó a la ganadería
(dos terceras partes de las explotaciones ganaderas desaparecieron).Todo esto trajo
consigo el hambre y el desabastecimiento en las grandes ciudades.
En el plano económico, la guerra supuso unas pérdidas cifradas en unos 30000
millones de pesetas de 1935. Las reservas de oro del Banco de España
trasladadas a Moscú acabaron esfumándose, mientras que las deudas de los
vencedores contraídas con sus aliados alemán e italiano tardaron muchos años en
pagarse (casi mil millones de dólares). España perdíó más de medio millón de
personas laboralmente activas y entró en una etapa de estancamiento, que se
prolongó aún más por la Segunda Guerra Mundial, vivíéndose una larga postguerra
que duró hasta finales de los años cincuenta. La mayoría de la población española
tuvo que sufrir los efectos del racionamiento y privación de bienes de consumo.
En cuanto a las consecuencias sociales, la sociedad española quedó marcada
tristemente por la guerra. Tres años de conflicto fratricida dejaron abiertas muchas
heridas y rencores, que todavía en la actualidad aparecen en ocasiones. Además, el
régimen impuesto por los vencedores no hizo mucho por frenar ese daño moral y
favorecer la reconciliación de las dos Españas.
Con respecto a la cultura española, las consecuencias fueron importantísimas,
puesto que se destruyó todo el esfuerzo de regeneración cultural y educativa que se
había iniciado tras la crisis de 1898. Durante el franquismo llegaron a ser ejecutados o
destituidos más del 60% de maestros y profesores. Además gran parte de los
intelectuales de la generación del 27 e importantes científicos y artistas murieron o
acabaron en el exilio.
En política, el final de la guerra supuso acabar con el segundo intento modernizador y
democratizador de España durante la II República. A partir de ahí se abríó un largo
periodo de represión, falta de libertad política y supresión de los derechos
fundamentales. España además fue aislada política y económicamente durante veinte
años.

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