El bienio conservador y el triunfo del Frente Popular en la Segunda República Española

El BIENIO CONSERVADOR (1933-35)


4.1. Las elecciones del 1933: el gobierno de derechas.


El 18 de noviembre se llevaron a cabo las elecciones generales (votaban las mujeres también). La izquierda se presentó desunida: los republicanos y los socialistas, enfrentados por conflictos, presentaron candidaturas separadas. La derecha se presentó unida y organizada. Ganaron los partidos de centroderecha, inaugurando dos años de gobiernos conservadores. El presidente de la República fue Alcalá Zamora.

4.2. La paralización de las reformas.


El nuevo gobierno (presidido por Alejandro Lerroux) paralizó el proyecto de reforma anterior. En cuanto al campo, se frenó la reforma agraria, se devolvieron las tierras a la nobleza y se otorgó la libertad de contratación, además de bajar los salarios a los trabajadores. También se aprobó un presupuesto para el culto y el clero. Se aprobó una amnistía para el ejército. Y en la educación solo redujeron un poco el presupuesto. Esto tuvo como consecuencia una radicalización del PSOE y la UGT. El sector radical del PSOE y los anarquistas declararon una guerra abierta contra el nuevo gobierno mediante huelgas y conflictos.

4.3. La revolución de octubre de 1934.


La izquierda entendió la entrada de la CEDA al gobierno como una deriva hacia el fascismo. En Asturias, los mineros llevaron a cabo una revolución social debido a un acuerdo entre anarquistas, socialistas y comunistas. El gobierno envió desde África la Legión, comandada por Franco, para reprimir el levantamiento. En Cataluña, la revuelta contó con el apoyo de Lluís Companys (presidente de la Generalitat), sucediendo a Francesc Macià. Este quería evitar que la CEDA entrara en el gobierno, ya que estos tenían un carácter antiautonómico.

4.4. La crisis del segundo bienio.


Se suspendió el Estatuto de Autonomía de Cataluña y la ley de contratos de cultivos, y los agricultores tuvieron que pagar las rentas. Se devolvieron las propiedades a los jesuitas y Gil Robles fue nombrado ministro de la guerra y Francisco Franco, jefe del Estado Mayor. La CEDA pretendía modificar la Constitución y cambiar la abolición del divorcio y la negación de la expropiación de tierras. En 1935, se produjo una fuerte crisis de gobierno. El Partido Radical se vio afectado por escándalos de corrupción y malversación de fondos. Gil Robles quería que lo nombraran presidente del gobierno, pero Alcalá Zamora se negó y convocó elecciones.


5. EL TRIUNFO DEL FRENTE POPULAR.


5.1. Las elecciones de febrero de 1936.


Los partidos de izquierda se agruparon en el Frente Popular, una coalición basada en un programa que defendía la concesión de una amnistía para los encarcelados de la revolución de octubre de 1934, y la aplicación de la legislación reformista suspendida por la coalición radical-cedista. La CNT no entró en el pacto. Los partidos de derechas formaron coaliciones constituidas por la CEDA, los monárquicos y los tradicionalistas. Ganaron los partidos de izquierdas, de acuerdo con lo firmado, y el gobierno quedó conformado por los republicanos (Izquierda Republicana y Unión Republicana), mientras que los socialistas dieron su apoyo. Manuel Azaña fue nombrado presidente de la República y Casares Quiroga jefe de gobierno.

5.2. El Frente Popular.


El nuevo gobierno decretó una amnistía y obligó a las empresas a readmitir a los obreros que habían sido despedidos por las huelgas de 1934. El gobierno de la Generalitat volvió al poder y se restableció el Estatuto de Autonomía de Cataluña. El gobierno retomó el proceso reformista. Los anarquistas defendían las acciones revolucionarias, mientras que el sector socialista, encabezado por Largo Caballero, quería soluciones radicales. Se convocaron huelgas para pedir la mejora de las condiciones laborales. La nueva situación fue rechazada por las derechas, algunos propietarios cerraron las fábricas, la Iglesia lanzó campañas contra la República y la Falange fomentó un clima de enfrentamiento civil.

5.3. Cap hacia el golpe de Estado.


La creación de un clima de violencia favorecía a los grupos que querían llevar a cabo el golpe de Estado militar contra la República. La conspiración militar tuvo poca fuerza y mala organización hasta que Emilio Mola se puso al frente. Su plan consistía en la organización de un pronunciamiento militar en todas las guarniciones posibles y dar un protagonismo al ejército de África, comandado por Franco, que era el mejor preparado. Se establecieron contactos con la Italia fascista y la Alemania nazi. El 14 de julio fue asesinado José Calvo Sotelo, dirigente monárquico, como respuesta al asesinato de Castillo. Esto hizo que la sublevación de los golpistas comenzara en Marruecos el 17 de julio y se iniciara una guerra civil.

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