El Redreçament Cultural y la Identidad Catalana
Al principio del siglo XIX, un siglo después del Decreto de Nueva Planta, el catalán había prácticamente desaparecido como lengua de cultura. Se había mantenido el catalán como lengua cotidiana junto con sus costumbres y tradiciones, especialmente su manera de vivir: específica organización familiar, de trabajo, de la propiedad y del desarrollo económico.
La Renaixença de la Lengua y Cultura Catalana
La Renaixença fue un movimiento cultural que reivindicaba el uso público y literario del catalán. Tradicionalmente se han considerado dos ejemplos como pioneros de la Renaixença:
- La publicación en 1833 de L’Oda a la Pàtria de Bonaventura Carles Aribau.
- Los escritos de Joaquim Rubió i Ors: Lo Gaiter del Llobregat.
El estudio del pasado medieval fue impulsado por literatos que reivindicaban el papel de los condes de Barcelona y la importancia de la Corona de Aragón:
- Víctor Balaguer: Difusión de la historia de Cataluña.
- Manuel Duran i Bas: El derecho como la expresión del alma catalana. Usos y costumbres del pasado reflejan la psicología colectiva de un pueblo.
Los Juegos Florales Modernos
Fueron creados para preservar la pureza de la lengua y literatura catalana, premiando textos escritos en catalán literario. El problema radicaba en que este catalán no era aquel con el que los catalanes se veían representados.
Durante el siglo XIX se destacaron las siguientes figuras: Jacint Verdaguer, Àngel Guimerà, Narcís Oller.
La Renaixença Popular
Era un movimiento cultural y popular que reunía a capas más amplias de la sociedad y que defendía la utilización del “català que ara es parla” (el catalán que ahora se habla). Se reunían para celebrar els Focs Artificials, una parodia a los Jocs Florals.
Miembros destacados de esta corriente:
- Abdó Terrades: Escribió obras satíricas como instrumento de propaganda política.
- Anselm Clavé: Escribió el repertorio de canciones que interpretaban las sociedades corales.
- Frederic Soler, conocido con el pseudónimo de Serafí Pitarra: Logró gran difusión entre las clases populares.
El catalán comenzó a incorporarse en:
- Publicaciones como La Renaixença.
- Diarios como el Diari Català.
- Diarios satíricos como La Campana de Gràcia.
Estos fueron importantes instrumentos de difusión de la lengua en el espacio público.
Los Primeros Movimientos Anticentralistas
Las diferentes constituciones definieron a España como una nación única y apostaron por la centralización política, económica, administrativa, jurídica y militar.
Bullangues y la Oposición al Centralismo
Las Bullangues fueron los primeros movimientos que mostraron oposición al centralismo, durante el reinado de Isabel II, protagonizados por trabajadores urbanos, menestrales y algunos sectores de la pequeña burguesía.
La Década Moderada (1844-1854) supuso un aumento del centralismo, lo que comportó que algunos sectores de la burguesía catalana comenzaran un distanciamiento, descontentos con el uniformismo cultural, y reivindicaron el particularismo catalán.
Las Propuestas Foralistas del Carlismo
El carlismo tuvo un importante arraigo en la Cataluña rural. Defendió las instituciones tradicionales de Cataluña y su particularidad. El carlismo se opuso a la centralización política. Los carlistas catalanes presentaron una monarquía federalizada que reconocía los antiguos fueros de Cataluña.
El Federalismo
El federalismo se inició de la mano del republicanismo con Abdó Terrades como primer referente. Con la Revolución de 1868 nació el Partido Republicano Democrático Federal, que defendía un republicanismo federal: repartimiento de poderes entre los órganos de poder estatales, regionales y municipales. Su implantación fue más significativa en Cataluña, sobre todo en los medios urbanos.
Pi i Margall fue su principal teórico y sostenía que:
- España tenía que garantizar la plena participación de los ciudadanos.
- El Estado Federal español tenía que ser el resultado de la unión voluntaria de los diferentes pueblos de la península.
Un grupo de federales catalanes, entre los cuales estaban Valentí Almirall y Anselm Clavé, junto con representantes de los antiguos territorios de la Corona de Aragón, firmaron el Pacto Federal de Tortosa, un acuerdo para impulsar un Estado federal que tuviera en cuenta la realidad histórica de la antigua Corona de Aragón.
El Estado federal se concretó durante la Primera República, como un Estado formado por 17 estados federales. El fracaso de esta redujo el peso político del republicanismo. Durante la Restauración, Josep Maria Vallès i Ribot promovió el federalismo catalán y, en 1883, redactó un plan para crear un Estado catalán con su propia constitución, que formaría parte de una España federada.
El Inicio del Catalanismo Político
Valentí Almirall y el Centre Català
Valentí Almirall fue uno de los principales impulsores del catalanismo político. Su decepción con el federalismo lo llevó a romper con el partido de Pi i Margall para impulsar una acción política específicamente catalana. Su tarea propagandística llevó a promover el primer congreso catalanista, en el que se creó el Centre Català, el cual tenía como objetivo:
- Desarrollar un programa en defensa de la lengua y del derecho civil.
- La división comarcal de Cataluña.
- La exigencia de proteccionismo económico.
El Centre Català convocó el segundo congreso catalanista, en el cual se denunció el carácter sucursalista de los partidos dinásticos. El congreso quedó inacabado a causa de las discrepancias entre los diferentes sectores del catalanismo.
El Memorial de Greuges y “Lo Catalanisme”
Se presentó al Rey Alfonso XII el Memorial en defensa de los intereses morales y materiales de Cataluña (Memorial de Greuges). Este documento supuso un movimiento catalanista en la burguesía y en él se:
- Denunciaba el centralismo.
- Proclamaba el particularismo catalán.
- Demandaba proteccionismo.
- Solicitaba el mantenimiento del derecho civil catalán.
Almirall publicó “Lo catalanisme”, donde estableció las bases ideológicas del catalanismo progresista, de acuerdo con su trayectoria popular, republicana y laica. El particularismo catalán tenía que ser el motor del desarrollo de Cataluña y de la regeneración de España.
El Declive del Centre Català
La propuesta de Almirall fue perdiendo soporte por el hecho de ser demasiado catalanista para los republicanos, demasiado republicana para los catalanistas, demasiado radical para los conservadores y demasiado conservadora para los radicales. La oposición de Almirall a la Exposición Universal de Barcelona le llevó al aislamiento y distanciamiento definitivo de la burguesía. Poco después, el Centre Català desapareció junto a la influencia de Almirall.
La Crisis de 1898: El Fin del Imperio
Malestar en Cuba
Hasta finales del siglo XIX, España mantenía las colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Cuba concentraba:
- Numerosos intereses y negocios españoles.
- Gran flujo de emigrantes españoles.
- Economía basada en el azúcar de caña, el café y el tabaco.
Su comercio era limitado por los aranceles que España imponía, lo que obligaba a:
- Comprar productos españoles (trigo, tejidos) a precios elevados.
- Dificultaba la exportación a Europa y Estados Unidos.
El Convenio de Zanjón (1878) prometió:
- Abolición de la esclavitud.
- Presencia de diputados cubanos en el parlamento español.
- Facilitar la autonomía cubana.
En 1892, José Martí funda el Partido Revolucionario Cubano (de ideología claramente independentista). La mayoría de los gobiernos españoles estaban en contra de conceder autonomía a Cuba. Los gobiernos liberales de Sagasta se mostraron partidarios de estas mejoras, pero solo abolieron la esclavitud. Esta oposición generó gran malestar tanto en la isla como en Estados Unidos, quienes adquirían el 88% de las exportaciones cubanas, pero tenían que pagar fuertes aranceles por los productos.
Guerra de Cuba
El conflicto se inició después de la insurrección de los independentistas cubanos:
Fase 1: Febrero de 1895 – Enero de 1896
Comienza la insurrección con el Grito de Baire y la muerte del líder independentista José Martí. El movimiento empieza en el lado oriental de la isla, y los revolucionarios consiguieron extender la guerra. El gobierno español envía un ejército liderado por el general Martínez Campos, un militar convencido de que la pacificación de la isla requería una fuerte acción bélica, pero no pudo controlar militarmente la rebelión.
Fase 2: Enero de 1896 – Agosto de 1897
La falta de éxitos militares decidió el relevo de Martínez Campos por el general Weyler, quien llegó a la isla con la voluntad de utilizar métodos contundentes. La ofensiva militar fue acompañada de la concentración de los campesinos en poblados para aislarlos de las tropas insurrectas. La dificultad de administrar alimentos y de facilitar asistencia médica, tanto al ejército como a los campesinos, comportó una mortalidad muy elevada. Se destruyeron ingenios, plantaciones y numerosas vías férreas, y la economía cubana se resintió.
Fase 3: Agosto de 1897 – Febrero de 1898
Con la muerte de Cánovas en 1897, el nuevo gobierno liberal decide probar la estrategia de la conciliación. Conceden:
- Autonomía en Cuba.
- Sufragio universal masculino.
- Igualdad de derechos entre insulares y peninsulares.
- Autonomía arancelaria.
Las reformas llegaron demasiado tarde: los independentistas, que contaban con el apoyo norteamericano, se negaron a aceptar el fin de las hostilidades, y el conflicto tomó un nuevo rumbo.
Insurrección de Filipinas
En este archipiélago, la presencia española era más débil. Se limitaba a las órdenes religiosas y a la explotación de recursos naturales (tabaco). La independencia fue impulsada por José Rizal; su persecución dio lugar a un movimiento más radical que promovió la insurrección de 1896.
Intervención de Estados Unidos y el Tratado de París
En abril de 1898, los americanos intervinieron en Cuba y Filipinas, hecho que desencadenó una rápida guerra. Este desastre no dejó al gobierno español otra alternativa que pedir la paz. El 10 de diciembre se firmó el Tratado de París, y España abandonó Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que quedaron bajo influencia norteamericana. Las últimas colonias en el Pacífico se vendieron a Alemania a causa de la imposibilidad de mantener la ocupación. Así se perdieron los últimos restos del antiguo imperio colonial español en América y Asia.
1898, Fin de un Imperio: Repercusiones Económicas, Políticas y Militares
El “Desastre del 98” se convirtió en el símbolo de la primera gran crisis de la Restauración. Aun con la envergadura del “desastre”, las repercusiones inmediatas fueron menores de lo que se esperaba.
Repercusiones Económicas
La guerra supuso notables pérdidas materiales, pero no fue así en la metrópoli, aun con la deuda causada por la guerra, ya que hubo un repatriamiento de los capitales invertidos hasta la fecha en los negocios de Cuba. Aun así, a la larga, la pérdida de ingresos procedentes de las colonias y de los mercados preferentes se notó en la precaria economía española.
Repercusiones Sociales y Políticas
No hubo grandes cambios institucionales: no hubo crisis de Estado, el sistema de la Restauración se mantuvo, y el turno dinástico se mantuvo. El “Desastre del 98” fue fundamentalmente una crisis moral e ideológica.
Repercusiones Militares
La derrota militar supuso también un importante cambio en la mentalidad de los militares, ya que una parte de ellos se inclinó hacia posturas más autoritarias (impulsadas por la ola de antimilitarismo que vino después del “desastre”). Esto comportó el retorno de la injerencia del ejército en la vida política, ya que buena parte de los militares estaba convencida de que la derrota había sido culpa de los políticos.
El Desencanto del 98 y el Regeneracionismo
La derrota abocó a la sociedad hacia un estado de malestar y frustración porque significó:
- La destrucción del mito del imperio español (en un momento en que las potencias europeas estaban construyendo grandes imperios coloniales en Asia y África).
- La relegación de España a un papel de potencia secundaria.
La prensa extranjera representó a España como una “NACIÓN MORIBUNDA”, con un ejército ineficaz, un sistema político corrupto y políticos incompetentes. Esta visión se arraigó en buena parte de la opinión pública española.
La Generación del 98
El “Desastre” dio cohesión a un grupo de intelectuales, la Generación del 98, caracterizada por un profundo pesimismo y una crítica mordaz al retroceso peninsular, que quiso plantearse una profunda reflexión sobre el sentido de España. (Pío Baroja, Miguel de Unamuno, Valle-Inclán, Antonio Machado: analizaron el problema de España en un sentido crítico y argumentaron que, después de la pérdida, había llegado el momento de una regeneración moral, social y cultural del país).
La Voluntad de Regenerar el País
El fracaso de la Revolución de 1868 había dejado una impronta importante en los intelectuales progresistas. Algunos intelectuales hablaban con insistencia de la necesidad de regeneración de España: REGENERACIONISMO. Sus ideales quedaron ejemplificados en el aragonés Joaquín Costa:
- Denunció el clientelismo y el fraude electoral como responsables de la manipulación del parlamentarismo español.
- Según Costa, la regeneración necesaria de España tenía que basarse en el fin del caciquismo, en el progreso del campo español y la mejora del nivel educativo y cultural. Su lema fue: “Escuela y despensa” (Escola y rebost).
Primer Gobierno Regeneracionista
El gobierno de Sagasta estaba desgastado y desprestigiado. Se formó un nuevo gobierno. El nuevo ejecutivo incorporaba la figura popular del general Polavieja, líder de la corriente reformista “polaviejismo”. Este fue un gobierno conservador.
Cataluña y la Guerra de Cuba
Cataluña tenía numerosos comerciantes, propietarios de ingenios y otros negocios, y participaba en el tráfico de esclavos. Muchos de los capitales se invirtieron en Cataluña y sus propietarios fueron conocidos como “indianos”. Las casas que construyeron con una palmera delante de la fachada para recordar el ambiente del Caribe son un claro testimonio.
La isla era un importante consumidor de productos catalanes: tejidos, vinos, aceites, etc. Los sectores económicos más relevantes defendieron la reserva de la isla, y negaron la autonomía de Cuba y la abolición de la esclavitud.
Cuando empezó la guerra:
- La mayoría de las clases acomodadas quisieron defender el mercado colonial y dieron apoyo a la política de guerra del gobierno español.
- Las clases populares, que mediante el sistema de quintas proporcionaban a la mayoría de los soldados reclutados, protagonizaron diferentes manifestaciones.
En 1897, cuando el gobierno Sagasta ofreció autonomía a Cuba, muchos grupos catalanistas también se mostraron partidarios de negociar la paz directamente con los cubanos antes de perder la guerra.
Consecuencias del 98 y el Cierre de Cajas
Tras la pérdida de Cuba, Cataluña sufrió:
- Caída de exportaciones (Cuba era un gran mercado).
- Subida de impuestos para compensar la crisis del Estado.
Los gremios y comerciantes de Barcelona se negaron a pagar los nuevos tributos. Este movimiento de resistencia fiscal se llamó “Cierre de Cajas” (Tancament de Caixes, que significa no pagar impuestos y cerrar la recaudación).
Reacción del Gobierno y Consecuencias Políticas
La reacción del gobierno fue la represión:
- Encarcelaron a los líderes gremiales.
- El alcalde de Barcelona dimitió en protesta.
Consecuencias políticas:
- La burguesía catalana perdió confianza en los partidos dinásticos (Liberal y Conservador) y empezó a apoyar a partidos catalanistas (que pedían autonomía y modernizar el Estado).
- Este evento marca el inicio del catalanismo político moderno como alternativa real.
En Cataluña, el 1898 acabó con el turno pacífico.