Regencia y problema carlista

LA ÉPOCA DE LAS REGENCIAS Y EL PROBLEMA CARLISTA La regencia de María Cristina de Borbón (1833-1840)


La  regente  encarga  a  Cea  Bermúdez la formación  del  primer gobierno  del  reinado caracterizado por un reformismo muy tímido y temeroso con las reformas administrativas y una nueva división provincial a cargo de Javier de Burgos.

El siguiente gobierno es el de Martínez de la Rosa con la misión de dotar al Estado de una herramienta lega útil para las tareas de gobierno elaborando el Estatuto Real de 1834 y una carta otorgada por la monarquía que prevé un sistema parlamentario pero muy limitado: no entiende la soberanía como Nacional, sino compartida; no contempla la división de poderes y el sufragio planteado es muy restrictivo. La defensa por parte de unos y el rechazo de otros, ahonda en la división entre liberales moderados y progresistas.

En junio de 1835 el conde de Toreno es encargado para formas un nuevo gobierno. El rechazo al Estatuto y las victorias carlistas en la guerra llevan a la formación de una amplia oposición  al   régimen   conservador:   movimientos  populares  que  acaban  en   revueltas; formación de Juntas y milicias; incidentes en Barcelona y peticiones a la regente en Andalucía y Madrid. La monarquía necesita ampliar su apoyo social y se abren las puertas del gobierno para los progresistas.

La regente encarga formar gobierno a Mendizábal en septiembre de1835, reformando la Ley electoral e iniciando la Desamortización de los bienes eclesiásticos. La respuesta de los afectados fue inmediata presionando a la destitución de Mendizábal pero tras un golpe de fuerza,  el  Pronunciamiento de Los  Sargentos de  La Granja  permite la vuelta de los progresistas.

El gobierno del progresista José María Calatrava (agosto del 36 a diciembre del 37) con Mendizábal como ministro de Hacienda, posee tres ámbitos de actuación: la transformación jurídica del régimen de propiedad aboliendo el régimen señorial; la liberalización de la economía y creación de la Constitución de 1837.

En cuanto a la cuestión agraria, el señor se convierte en nuevo propietario y el campesino pasa a ser jornalero. En el proceso de desamortización el campesino no puede comprar las tierras que trabaja, sino que sale a subasta. Las consecuencias de la desamortización son dos muy dispares: a corto plazo se obtienen fondos para la guerra y apoyo al Estado mientras que a largo plazo parte del Iglesia campesinos se unen al carlismo, dotándolo de base social.

La constitución del 37de corte progresista aunque con concesiones a los moderados, sus características fundamentales son: soberanía nacional, separación de poderes y sufragio censitario.

  • Derechos y principios progresistas idénticos a la de Constitución de Cádiz pero un Estado no confesional.
  • Aspectos conservadores: cortes bicamerales, la Corona conserva mucho poder y sistema censitario muy restringido.

En agosto del 37 cae Calatrava y en septiembre los moderados recuperan el poder. El gobierno estuvo en manos de los liberales moderados, hasta 1840. Mientras los ayuntamientos estaban en manos de los progresistas (en las elecciones municipales existía el sufragio universal), contribuyendo así a un clima general de inestabilidad. Tanto es así que se reformó la Ley Municipal para que los alcaldes fuesen nombrados por la Corona.

La caída de María Cristina fue rápida


La medida adoptada, supone un recorte para los liberales más progresistas. Las protestas se generalizan, Espartero presentó  a la reina  su programa de gobierno. María Cristina (asfixiada también por problemas personales)   no quiso aceptarlo y presentó su renuncia como Regente el 12-10-1840 para exiliarse después. La Regencia queda ahora en manos de Espartero, participó en la Guerra de Independencia Americana, pero su prestigio le vino por la “victoria” sobre los carlistas, Sus ideas progresistas llegaron tardíamente, de hecho tuvo claras inclinaciones autoritarias.

La regencia de Espartero (1840-1843)


La Regencia de Espartero puede calificarse como de rotundo fracaso. Durante la misma, se aceleró la desamortización de los bienes eclesiásticos y se recortaron los fueros vasco-navarros. La firma de un acuerdo librecambista con Inglaterra engendró grandes protestas en Barcelona que fueron duramente reprimidas e incluso bombardeadas. El ataque armado de la ciudad llevó a que Espartero perdiera toda su popularidad, hasta entre los propios progresistas. Su jeje de gobierno, Joaquín María López presentó  un programa de gobierno limitador de su poder y de defensa de la constitución, Espartero no transige y le hace dimitir. Espartero se caracteriza por su autoritarismo, no se amolda a los tiempos de paz, y gobierna al margen de las Cortes, lo que le trae numerosos problemas


Los problemas no acaban ahí, el descontento de antiguos militares carlistas aglutinó un pronunciamiento dirigido por la ex-regente desde Paris. Fue sofocado, ejecutando a los líderes, dejando así claro el carácter autoritario de Espartero.La organización de la oposición moderada consigue la dimisión y exilio a Londres de Espartero

El balance final de los diez primeros años de andadura del liberalismo en España:

  • Los moderados intentan acaparar todo el poder con ayuda y colaboración de la monarquía.
  • Los progresistas toman la vía del levantamiento para gobernar.
  • Con los progresistas en el poder se producen conspiraciones moderadas que ahondan en las divisiones internas del progresismo.

Para salir del impasse político en el que se hallaba el país, las nuevas autoridades aceleraron,  pese a tener solo catorce años, la coronación como reina de Isabel II.

El problema carlista:I Guerra Carlista (1833-1840)


Los orígenes de esta guerra civil se encuentran en el problema sucesorio que se desencadena a partir de la abolición de la Ley Sálica.La Pragmática Sanción permite reinar a su hija Isabel e impide el acceso al trono de Carlos María Isidro. Este es proclamado rey por parte de sus seguidores dando lugar a dos bandos enfrentados a muerte, pero la cuestión sucesoria es solo un argumento en la lucha de dos concepciones de la sociedad y el Estado muy diferentes.

  • La opción del reinado de su hija Isabel y de la regencia de María Cristina, era la de   abrir más o menos la puerta a reformas liberales.
  • La opción del reinado de Carlos María Isidro, apoyado por los defensores del Antiguo Régimen, como la nobleza tradicionalista, el clero, los artesanos arruinados y los campesinos empobrecidos. Se trata de un bando muy heterogéneo pero unido por el miedo y los prejuicios frente al desarrollo de la vida urbana y un sistema de derechos y libertades que va en contra de las tradiciones, ocupando la religión católica un papel importante. La ideología carlista se basará en una Monarquía Absoluta, Iglesia Católica y sistema foral. El mayor apoyo se da en los territorios rurales de interior pero en el Convenio de Vergara se demostrará a los poderes del norte que los intereses forales no son incompatibles con el Estado liberal. Nos encontramos en este periodo con que los levantamientos carlistas son muy virulentos y desestabilizan mucho las zonas donde se producen pero sin conseguirse imponer en las ciudades, donde el apoyo sigue a la regente.

El bando que permanece fiel a la monarquía será heterogéneo encontrando a absolutistas moderados, liberales moderados, clases urbanas, etc. que no quieren volver al Antiguo Régimen por los límites que impone al desarrollo económico y social.

Desarrollo de la guerra:1a fase: ofensiva carlista (1833-1835)


Se forman en el medio rural partidas carlistas, mientras que en las capitales permanecen fieles a la Corona. Se trata de un ejército irregular, normalmente guerrillas, con mucho apoyo y colaboración popular. El líder carlista Zumalacárregui fracasa en la toma de Bilbao y Cabrera logra unificar las partidas aragonesas y catalanas.

2a fase: grandes expediciones militares (1836)

Carlos María Isidro organiza un gran ejército y marcha sobre Madrid pero fracasa. Espartero triunfa en la defensa de Bilbao, con el apoyo de la flota británica, y obtiene una importante victoria en Luchana.

3a fase: inferioridad carlista y fin de la guerra (1837-1840)

El bando carlista empieza a padecer las consecuencias del cambio de signo en la guerra. Las ayudas extranjeras no se producen y no consiguen un gran apoyo social. Se abre una división interna entre aquellos que quieren buscar una salida negociada y los que quieres luchar hasta el final. Maroto y Espartero llegan a un acuerdo para el cese de las hostilidades en 1839 con el Convenio de Vergara. Cabrera resistirá hasta 1840en el Maestrazgo.

Balance:


La guerra deja 200.000 muertos, la dureza del conflicto se debe a lo característico de una guerra civil. Dentro de lo positivo cabe destacar la capacidad de llegar a acuerdos que permiten soluciones satisfactorias. El respeto a los acuerdos es la garantía de paz, excepto por una minoría radical. Otras consecuencias son la inclinación de la monarquía hacia el liberalismo, el protagonismo político de los militares y los enormes gastos de la guerra.

Aparición de los Partidos políticos:


  • El Partido Moderado al mando del General Narváez apoyado en los grandes terratenientes, la alta burguesía y la clase media-alta; defendían la soberanía compartida entre el rey y las Cortes. Eran los más conservadores liberales.
  • El Partido Progresista, comandado por el general Espartero apoyado en las clases medias,
    empleados y artesanos. Defendía la soberanía nacional, representaba en las Cortes, cuyo
    protagonismo debía limitar el poder del rey.
  • El partido Demócrata se apoya en las clases populares e intelectuales,  defienden la
    soberanía nacional y sufragio universal oponiéndose a la monarquía de Isabel II ampliando
    libertades y derechos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *