Reinos cristianos en la Edad Media

Carlos de Habsburgo fue proclamado rey de las coronas de Castilla y de Aragón en el año 1516. Con menos de veinte años de edad, el hijo de Felipe I el Hermoso y Juana la Loca recibíó una gran herencia territorial  La concentración de territorios tan diversos le obligó a afrontar numerosos conflictos, como la rivalidad con Francia, la expansión del protestantismo y la amenaza de los turcos sobre Europa Carlos había nacido en la ciudad de Gante, Flandes. En este territorio del ducado de Borgoña pasó su infancia y fue educado como un miembro de la aristocracia. En el año 1517 llegó a la Península acompañado por una corte de asesores flamencos, entre los que destacaba Adriano de Utrecht. El hecho de estar rodeado de consejeros extranjeros, que ocuparon los cargos importantes, y de no hablar castellano a su llegada a la Península, despertó un gran recelo en las Cortes castellanas y aragonesas.Al recelo provocado por sus asesores, se uníó la preocupación de Carlos por recaudar dinero para lograr el título de emperador de Alemania. Todo ello acrecentó el descontento interno y provocó el estallido de dos revueltas: las Comunidades y las Germánías. política imperial Los numerosos territorios que heredó y su nombramiento como emperador desde 1519 enfrentó a Carlos V con la monarquía francesa, el Imperio turco y los príncipes protestantes alemanes. Así, mantuvo numerosos conflictos militares durante su reinado. contra Francia El enfrentamiento contra Francisco I por el ducado de Milán supuso la continuidad en la tradicional rivalidad con Francia. Las tropas de Carlos I vencieron en la batalla de Pavía (1525), con lo que mantuvo su dominio en ese territorio y consolidó el control de la Monarquía Hispánica sobre Italia. contra los turcos El expansionismo de los turcos otomanos fue el gran desafío a Carlos I por el sur. Apoyaban a los piratas berberiscos del norte de África, que asaltaban los navíos y los pueblos costeros mediterráneos españoles.Además, los turcos amenazaban la estabilidad de la frontera oriental del Sacro Imperio. Comandados por el sultán Suleimán I el Magnífico, conquistaron Hungría y sitiaron Viena, pero los ejércitos cristianos, ayudados por la llegada del invierno, frenaron su avance en 1529. Contra los protestantes Carlos V defendíó el catolicismo en el Imperio sin enfrentarse directamente con los príncipes protestantes alemanes, pero las negociaciones fracasaron y estalló la guerra.El emperador derrotó a la liga de los protestantes en Mühlberg(1547), pero la victoria no fue definitiva. Finalmente, por la Paz de Augsburgo (1555), se vio obligado a reconocer la libertad religiosa en el Imperio.


Las constantes guerras mantenidas por Carlos V para defender sus intereses supónían un enorme desembolso económico. Para sufragar estos gastos, el rey buscó recursos a partir de las siguientes fuentes de ingreso.
Incremento de la presión fiscal sobre sus súbditos con crecientes impuestos


Remesas de oro y plata desde América, que se convertirían en la principal fuente de ingresos.
Préstamos de los banqueros alemanes (los Függer) y genoveses, lo que aumentó el endeudamiento de la Hacienda Real y fue el origen de serios problemas económicos .En 1556, enfermo y agotado, Carlos abdicó en una ceremonia realizada en Bruselas y repartíó sus posesiones. A su hermano Fernando le entregó la herencia austríaca y el título imperial; a su hijo Felipe le correspondíó el resto de las posesiones.

Felipe

II política interior Aunque nunca ostentó el título de emperador, Felipe II heredó de su padre un verdadero Imperio. A diferencia de este, apenas salíó de España y convirtió Madrid en capital de sus dominios. En sus proximidades, levantó el monasterio y residencia real de El Escorial, desde donde gobernó su inmenso Imperio. Felipe II acentuó el carácter autoritario de la monarquía creada por los Reyes Católicos.Convocó las Cortes de Castilla y de los reinos de la Corona de Aragón en contadas ocasiones. El propio monarca dirigíó personalmente las tareas de gobierno ayudado por una extensa burocracia.Se apoyó de manera especial en los secretarios personales. Para poder ejercer su poder personal, amplió el sistema de Consejos que lo asesoraban y lo completó con más virreyes,gobernadores y corregidores. Así, el Estado alcanzó una enorme dimensión, que implicaba cuantiosos gastos.En la Península, su férrea defensa del catolicismo obligó a Felipe II a enfrentar diversos problemas relacionados con la intransigencia religiosa. Vamos a conocerlos. Contra los protestantes El rey

se identificó con el espíritu de la Contrarreforma y decidíó preservar los reinos hispánicos de la doctrina protestante.
Para ello adoptó diversas medidas: Prohibíó a los castellanos salir a estudiar en universidades extranjeras (para evitar el contacto con otras creencias) Utilizó a la Inquisición para censurar libros y perseguir sospechosos de profesar las religiones de la Reforma.Conta los moriscos Su política hacia los moriscos fue la de la obligación de convertirse al cristianismo y abandonar su religión. En 1567, cuando la presión se hizo más fuerte, estalló una revuelta entre la población de las Alpujarras, comarca al sur de Granada.La revuelta fue sofocada, con grandes esfuerzos, por el hermanastro del rey, don Juan de Austria, y Felipe II decretó la dispersión de los moriscos por sus dominios.


limpieza de sangre La intransigencia religiosa del monarca se manifestó en la difusión del concepto de limpieza de sangre, que privilegiaba a los llamados cristianos viejos,frente a los cristianos nuevos, es decir, los de reciente conversión al cristianismo. Así, se reservaban los títulos y los cargos públicos para quienes demostraran no tener antepasados judíos o musulmanes.Otro problema interior fueron las llamadas Alteraciones en Aragón, revuelta aragonesa frente a las imposiciones del rey.  El secretario del rey, Antonio Pérez, huyó a Aragón para eludir una acusación poco clara de asesinato y se acogíó a la protección del justicia mayor Aragónés. Felipe II exigíó su entrega, pero el justicia, Juan de Lanuza, se negó apelando a los derechos forales del reino. Las tropas del rey invadieron Aragón, ejecutaron al justicia y sofocaron la revuelta. El hecho se saldó con la huida de Antonio Pérez a Inglaterra y el recorte de los fueros aragoneses. poltica exterior En el exterior, Felipe II pretendíó conservar y ampliar sus dominios y defender el catolicismo de otomanos y protestantes. Para ello, tuvo que atender numerosos frentes internacionales Inglaterra La reina Isabel I Tudor había consolidado el anglicanismo y la ruptura de Inglaterra con la Iglesia católica. Además, apoyaba a los corsarios que atacaban los buques españoles y a los rebeldes de los Países Bajos. Por ello, Felipe II armó en 1588 una gran escuadra de 130 navíos, denominada la Armada Invencible, que fracasó en su propósito de invadir Inglaterra y derrocar a la reina Isabel. Países Bajos  El calvinismo se había extendido por Holanda, y la intransigencia de Felipe II provocó una revuelta que adquiríó tintes independentistas. En 1579, las provincias del Norte se declararon independientes bajo el nombre de Provincias Unidas. Durante varios años, los sucesivos gobernadores enviados por Felipe II intentaron sofocar la revuelta holandesa sin éxito, con lo que el problema fue heredado por sus sucesores. Francia La rivalidad entre Carlos I y Francisco I fue continuada por sus herederos: Felipe II y Enrique II. En 1557, los franceses fueron derrotados en San Quintín y se vieron obligados a firmar la Paz de Cateau-Cambrésis (1559). Años más tarde, estalló en Francia la guerra de Religión entre católicos y hugonotes, conflicto que Felipe II aprovechó para apoyar al bando católico, a la vez que debilitar a Francia como potencia rival. Portugal Tras la muerte sin descendencia del rey portugués don Sebastián, sobrino de Felipe II por vía materna, este planteó sus derechos sucesorios al trono.Los portugueses presentaron un candidato alternativo, pero la victoria militar en la batalla de Alcántara obligó a las Cortes de Tomar (1581) a reconocer a Felipe II como rey de Portugal.


Imperio otomano Los turcos formaron una gran flota para expandirse por el Mediterráneo. Conquistaron la isla de Chipre a los venecianos y asediaron Malta. Felipe II formó la Liga Santa con Venecia, Génova y el papado. Dirigida por don Juan de Austria, la flota cristiana derrotó a los turcos en la batalla naval de Lepanto (1571). Esta batalla puso fin al expansionismo turco hacia el Mediterráneo occidental, aunque continuó la actividad de los piratas berberiscos, vasallos del sultán de Estambul

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *