Como se instauro la dictadura nazi el Alemania

El origen del fascismo en Italia se encuentra en la inestabilidad política y la precariedad económica de posguerra. Entre las causas que explican el ascenso del fascismo italiano expone las siguientes:  

Crisis económica


La situación económica de posguerra era muy precaria con falta de abastecimiento de todo tipo de productos, una inflación exorbitante y un incremento del paro.

Inestabilidad política: entre 1919 y 1922 se sucedieron hasta cinco gobierno distintos incapaces de poner solución a la difícil situación económica y social que atravesaba el país.


Amenaza revolucionaria: con cientos de miles de parados y una situación de crisis económica, comenzaron a sucederse las huelgas, así como, las ocupaciones de fábricas o tierras de grandes terratenientes. La agitación social amenazaba con una revolución comunista. 

La “victoria mutilada”: Italia, a pesar de haber participado en la I Guerra Mundial en el bando de los vencedores, no vio satisfechas sus reclamaciones en la Paz de París (1919). Las reparaciones de guerra a percibir fueron muy inferiores a las de otros países como Francia. Además, según el Tratado de Londres (1915), Italia recibiría las zonas habitadas por italianos del Imperio austrohúngaro, a cambio de abandonar la Triple Alianza y luchar junto a la Entente. Pero al finalizar la guerra, no fueron satisfechas totalmente sus reclamaciones territoriales, aunque anexiónó Trieste y el Trentino, no incorporó Istria y Dalmacia, territorios que formaban parte de la Italia irredenta. Esta situación provocó un sentimiento de humillación entre la población italiana.

Dentro de este contexto de inestabilidad política y económica, surgíó el fascismo italiano. Su origen se encuentra en el movimiento conocido como los Fasci Italiani di Combattimento fundado por Benito Mussolini en 1919. Se trataba de un grupo paramilitar, integrado por excombatientes y nacionalistas exaltados, que financiados por los grandes industriales, banqueros y terratenientes se dedicaban a reducir de forma violenta cualquier conato de huelga o manifestación del movimiento obrero. Benito Mussolini, que por aquel entonces ya era conocido como Il Duce (“El jefe”) daría un paso más cuando en 1921, convirtió su movimiento en un partido político con el nombre de Partido Nacional Fascista, con un programa ultranacionalista que no dejaba dudas acerca de su vinculación al gran capital italiano.

En 1922 se convocó una gran huelga en Italia, que terminaría fracasando, debido a las actuaciones del Partido Nacional Fascista, a partir de entonces, Mussolini consciente del apoyo del gran capital y de las clases medias, organizó en 1922 la Marcha sobre Roma, un gran desfile de las Milicias Voluntarias para la Seguridad Nacional o “camisas negras”. La Marcha sobre Roma fue todo un alarde de fortaleza ante la débil democracia italiana, y una reclamación del poder político. El rey, Víctor Manuel III, finalmente cedíó a la presión y encargó a Mussolini formar gobierno. Una vez en el poder, el Parlamento Italiano cedíó todos los poderes a Benito Mussolini, transformando Italia en una dictadura de hecho, bajo la apariencia de una democracia constitucional. En 1924, se convocaron elecciones al Parlamento Italiano, que dieron la victoria al Partido Nacional Fascista gracias a una ley electoral (Ley Acerbo, 1923) que daba una clara ventaja a la lista más votada, además de la manipulación de las elecciones mediante fraude e intimidación. La denuncia del diputado socialista Matteotti en el Parlamento Italiano, se saldó con su asesinato pocos días después


Con el fin de la I Guerra Mundial y la abdicación del káiser Guillermo II, comenzó un nuevo periodo en la historia de Alemania conocido como la República de Weimar. La complicada situación económica que atravesaba la nueva república en sus primeros años, debido a la devastación de la guerra y el pago de las enormes reparaciones de guerra, provocó una enorme inestabilidad política con constantes levantamientos revolucionarios, intentos de Golpe de Estado y una importante agitación social.

En este contexto se fundó en 1919 el Partido Obrero Alemán, cuya ideología se manténía en línea con el conocido como mito de la “puñalada por la espalda”, según el cual, Alemania no había sido derrotada militarmente, sino traicionada por los sectores de izquierdas y los judíos, quienes, además, habían aceptado y consentido la humillante Paz de Versalles. En 1920, el partido se refundó bajo la denominación de Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) o Partido Nazi. En 1921, Adolf Hitler sería elegido presidente del partido y comenzó una línea agresiva cuya mejor manifestación fue el “putsch de la cervecería de Múnich”, un Golpe de Estado que terminó fracasando. A partir de aquí, se produjo la ilegalización del Partido Nazi y la condena a prisión de sus líderes, entre ellos Adolf Hitler. Durante su estancia en prisión, Hitler escribíó un extenso libro titulado Mein Kampf (Mi lucha), cuyos principales componentes fueron el ultranacionalismo alemán, el rechazo de la democracia, la supremacía de la raza aria, la erradicación del judaísmo y del comunismo y la expansión territorial para asegurar el “espacio vital”. En 1925, Hitler salíó de la cárcel y emprendíó la reorganización del Partido Nazi, adoptando la vía electoral como medio para alcanzar el poder, debido al fracaso de la vía golpista. Hasta 1929 no fue más que un partido minoritario.

La situación política y económica cambió a partir de 1929 con la Gran Depresión cuya intensidad fue mucho más acusada en Alemania. Las consecuencias económicas y sociales de la Gran Depresión en Alemania fueron tremendas, el gobierno alemán promulgó los Decretos del Hambre (1931), un programa que ponía en práctica feroces medidas políticas de austeridad, que implicaba recortes salariales, reducción del gasto público y una drástica subida de impuestos. La situación económica aumentó la inestabilidad política y la conflictividad social. En 1932, el presidente de la república Hindenburg decidíó convocar nuevas elecciones, en las que obtuvo la victoria el Partido Nazi. Hinderburg, a pesar de su oposición inicial, cedíó a las presiones de la derecha y el gran capital, nombrando en Enero de 1933 a Hitler como canciller en un gobierno de coalición de derechas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *