Historia de la Península Ibérica

1.1. Sociedad y economía en el Paleolítico y el Neolítico. La pintura rupestre.

Los restos más antiguos de seres humanos en la Península Ibérica son de hace 800.000 años y corresponden a el Homo antecessor. La llegada de los primeros Homo Sapiens a la Península Ibérica se dio hace 40.000 años. Durante el paleolítico, los pobladores de la península sobrevivían gracias a la caza, pesca y recolección de frutos. Eran nómadas, pues se movían siguiendo rebaños de animales y buscando unas condiciones climáticas favorables, vivían en pequeños grupos y sin una clara jerarquización social. Hacia el 5.000 a.C, aparecieron las primeras civilizaciones neolíticas de la península, las cuales iniciaron con la producción de alimentos y la elaboración de cerámica. La agricultura propició el sedentarismo, surgiendo los primeros poblados que dieron lugar a una mayor jerarquización social. La Península Ibérica tiene numerosas pinturas rupestres. La mayoría se encuentran en la zona cantábrica, destacando Altamira y son del paleolítico superior. Se trata de un arte figurativo con una técnica naturalista donde aparecen animales con volumen y movimiento. Son pinturas halladas en cuevas y que han sido relacionadas con creencias mágicas. En la península también hay pinturas rupestres en la zona levantina, son posteriores a las de Altamira y se ubican en abrigos rocosos. Son pinturas esquemáticas en rojo y negro y representan escenas de carácter narrativo.

1.2 Los pueblos prerromanos. Las colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartesos.

En el I milenio a.C. La Península estaba habitada por pueblos prerromanos. Los Tartessos, una civilización que se desarrolló en el valle del Guadalquivir, contaban con metalurgia, escritura, navegación avanzada y agricultura. En la franja costera mediterránea los Iberos, vivían en pueblos fortificados y contaban con economía agrícola y ganadera y moneda propia. Los celtas y celtíberos que se organizaban en tribus en la meseta y en el norte y oeste peninsular, eran en su gran mayoría ganaderos y contaban con metalurgia avanzada. Los colonizadores proceden del mediterráneo e instauran sus colonias en la península por motivos económicos. Los fenicios establecieron factorías en la zona del estrecho de Gibraltar como Gadir a principios del I milenio a.C y aportaron la escritura alfabética. Los griegos fundaron colonias en la costa catalana como Emporion, introduciendo nuevos cultivos como el olivo y la vid, el uso del arado y de la moneda e innovaciones en la elaboración de tejidos. Los cartagineses alcanzaron su apogeo entre los siglos IV y III a.C, se instauraron en las factorías fenicias y fundaron enclaves como Cartago Nova y Ebussus.

1.3.- Conquista y romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural.

La conquista romana fue un proceso largo que se dió entre los siglos III y I a.C y constó de tres etapas importantes. En la primera etapa expulsan a los cartagineses, explotan las riquezas encontradas en la península y conquistan el sur y este peninsular. En la segunda etapa conquista el centro y oeste peninsular, enfrentados a Viriato y Numancia. En la tercera etapa conquistan el norte peninsular sometiendo a los astures y cántabros. Se conoce como romanización la imposición del modelo de sociedad, cultura y economía de Roma sobre los pueblos peninsulares, este proceso se dió con más intensidad en el sur y este peninsular, de esta manera la península se dividió en dos provincias, se construyeron ciudades y se estableció una economía esclavista vinculada al resto del Imperio Romano. Como legado cultural de la Hispania romana, está la adopción del latin, del derecho romano y del cristianismo y la construcción de grandes obras públicas.

1.4.- El reino visigodo: origen y organización política. Los concilios.

El Imperio Romano fue invadido en el siglo V por pueblos bárbaros. Varios de ellos (suevos, vándalos y alanos) penetraron en Hispania en el año 409. Para frenar este avance el debilitado Imperio Romano pactó con otro pueblo bárbaro ya romanizado, los visigodos, su asentamiento en Hispania y en el sur de Galia a cambio de que expulsara a suevos, vándalos y alanos de estos territorios. Los visigodos fundaron el llamado reino de Tolosa pero los francos los expulsaron de la Galia en el año 507, por lo que asentaron de manera definitiva en la Península, dando inicio al reino visigodo de Toledo. En el año 569 Leovigildo logró la unificación política de toda la Península. La unificación religiosa llegó con Recaredo (589), al convertirse al catolicismo, y la unificación jurídica con Recesvinto, que promovió una única ley para visigodos e hispanorromanos: el Liber Iudiciorum (Fuero Juzgo). La monarquía era de carácter electivo y contaba con el apoyo de dos instituciones: el Aula Regia (órgano asesor formado por altos funcionarios, aristócratas y clérigos) y los Concilios de Toledo, reuniones de obispos y nobles con funciones legislativas y religiosas.

5.3. El reinado de Fernando VII: liberalismo frente al absolutismo. El proceso de independencia de las colonias americanas

Fernando VII (1814-1833) “el Deseado” regresó a España tras finalizar la guerra y, con él, regresó el absolutismo, con breve periodo de reinado liberal, entre 1820-1833. Durante su reinado tuvo lugar la independencia de las colonias americanas respecto de España. La primera etapa del reinado de Fernando VII conocida como el Sexenio democrático tuvo lugar entre los años 1814 y 1820 y fue un periodo absolutista. El rey aceptó la propuesta de los absolutistas recogida en El Manifiesto de los Persas y derogó la Constitución de 1812, así como el resto de las leyes promulgadas por las Cortes de Cádiz. Inició una dura represión contra los liberales y la vida política se vio dominada por los sectores más reaccionarios. La Iglesia apoyó al rey, posicionándose a favor de los grupos absolutistas y defendiendo el Antiguo Régimen. Se restableció el tribunal de la santa Inquisición, se suprimió la libertad de expresión y de asociación Desde organizaciones secretas, los liberales intentarán restituir la Constitución por medio de los pronunciamientos militares. Estos intentos de golpes de Estado dirigidos por militares que se posicionan políticamente suponen la intervención del ejército en los asuntos políticos iniciando una práctica que se extenderá durante todo el siglo XIX. Entre 1814 y 1820 se produjeron varios pronunciamientos militares (Espoz y Mina, Díaz Porlier…) que fracasaron. En una segunda etapa, conocida como Trienio Liberal (1820-1823), supuso una etapa menos absolutista y algo más liberal. Durante el reinado de Fernando VII se habían producido numerosos pronunciamientos liberales, aunque ninguno tuvo éxito. Uno de los más importantes fue el pronunciamiento de Riego (1820) que logró un amplio apoyo a favor de la Constitución. El rey se vio obligado a aceptarla, con una política moderada, en la que se tuvieron en cuenta derechos individuales, libertad de prensa… La Iglesia fue apartada del poder, las órdenes monásticas disueltas y expropiadas sus propiedades y se produjo la expulsión de los jesuitas. Sin embargo, durante esta época, los liberales se vieron divididos en moderados, partidarios de pactar con los absolutistas para que aceptaran un sistema constitucional a cambio de ceder en algunos aspectos, y exaltados (futuros progresistas), partidarios de posturas más radicales como la limitación drástica del poder de Iglesia y nobleza, creación de un Estado centralizado o ampliación del sufragio. Mientras tanto, el propio Fernando VII alentaba conspiraciones absolutistas para hacer caer el liberalismo. A este objetivo se unieron las potencias absolutistas europeas, enviando el ejército conocido como los “Cien Mil Hijos de San Luis” por ser, en su mayoría, soldados franceses, que finalmente lograron expulsar a los liberales del gobierno. La tercera etapa (1823-1833), conocida como la Década Absolutista, se caracterizó por las duras represiones y violaciones de las libertades políticas, con la Iglesia como aliada de la monarquía. Se llevó a cabo una modernización de la Administración y se realizaron algunos cambios en la organización del estado como la institución del Consejo de Ministros como gobierno de la Corona y la reorganización del sistema de Hacienda. La economía mejoró algo. Hacia el final de su reinado, Fernando VII veía dificultades en su sucesión, pues solo contaba con una hija, Isabel, por lo que el régimen comenzó a abrirse hacia el liberalismo. En cuanto a la Independencia de las colonias americanas, hay que recordar que durante la guerra también se organizaron Juntas de Defensa en los territorios de ultramar. Sin embargo, a diferencia de la Península, no se disolvieron tras el fin de la guerra, sino que viraron hacia el objetivo de lograr su propia independencia, tomando como ejemplo la independencia de las colonias británicas en Norteamérica. Fueron los criollos (descendientes de españoles) quienes tomaron la iniciativa. El ejército español sofocó las primeras insurrecciones, pero, a partir de 1818 líderes como Simón Bolívar y José de san Martín lideraron la lucha. A partir de pocas batallas decisivas, como la de Ayacucho (Perú, 34W23 W1824) se logró la independencia. Para entonces, España solo conservaba las colonias del Caribe, por lo que la independencia de las colonias americanas supuso una fuerte pérdida de recursos económicos.

6.1 Reinado de Isabel II (1833-1868)

Dos días antes de la muerte de Fernando VIl en septiembre de 1833, su hermano Carlos María Isidro, a través del Manifiesto de Aboantes reclamó el trono desde Portugal, en base a la ley sálica frente a la Pragmática Sanción. La guerra que se desató no era solo una guerra dinástica sino un enfrentamiento entre partidos del Antiguo Régimen y los liberales. El carlismo no aceptaba los cambios que se habían producido en España y no reconocen a Isabel II como legítima reina, por lo que se inició la primera Guerra Carlista. Sus pilares fundamentales se resumen en su lema Dios, patria, fueros y rey. La primera guerra carlista (1833 y 1840): Se desarrolló entre 1833 y 1840, principalmente en el Norte y se puede dividir en 3 fases. [En la primera fase] El dirigente carlista, Zumalacárregui, adiestró un ejército de 20.000 hombres y en 1835 los carlistas controlaban la mayor parte del país Vasco. Don Carlos  ordenó conquistar Bilbao a pesar de que Zumalacárregui  no lo creyera conveniente. Aunque la operación se inició con éxito, una bala enemiga llegó hasta el dirigente y lo mató . (La segunda fase) destacó la Expedición Real de 1837, que fue un Fracaso, ya que el ejército carlista cruzó toda cataluña y Valencia quedando a la vista de Madrid donde pensaban que el pueblo se sumaría a su ejército, pero no ocurrió así, y tuvieron que retroceder a su base en el Norte. [En la tercera fase] el general Espartero del bando liberal forma un ejército numeroso y bien equipado e inicia una campaña en el Norte. Finalmente Maroto, inició las negociaciones de paz con Espartero y el 29 de agosto de 1839 firmó el Convenio de Vergara en el que reconocía a Isabel como reina legítima. Las Regencias (1833-1843): Mientras tanto a comienzos del reinado de Isabel Il surgieron los 2 primeros partidos políticos liberales: el partido moderado encabezado por el general Narvaez que se apoyaba en la burguesía y defiende una soberanía compartida. Por otro lado estaba el partido progresista encabezado por el general Espartero que se apoyaba en la clase media y defiende una soberanía de la nación representada por las cortes. Durante el periodo de minoría de edad de Isabel II se establecieron dos regencias, la de María Cristina (1833-1840) y la de Espartero (1840-1843) En  abril de 1834 se estableció el ESTATUTO REAL,  que constaba de 50 artículos en los que se excluía la soberanía nacional, se establecen unas Cortes bicamerales con un Estamento de Próceres y de Procuradores. La primera cámara la  formaban la nobleza con un alto nivel de renta y la segunda era electiva mediante un sufragio indirecto en la que solo podían votar los individuos con una renta de 12.000 reales anuales ( unas 16.000 personas ).


Debido a  esto Maria Cristina sustituyó a Martinez de la Rosa por el progresista, MENDIZÁBAL. Este  inició una revolución liberal, basada en la obtención de recursos para ganar la guerra y en una reforma económica que derivó en la desamortización, pero la gente no aceptaba estos cambios y tuvo que dimitir. Después de esto la guardia Real de la Granja se pronunció a favor de la constitución de 1812 obligando a la regente a proponer en vigor ese mismo día. Tras esto, José María Calatrava empezó a ser el jefe de Gobierno teniendo a Mendizabal como ministro de Hacienda. El programa de este nuevo gobierno se basaba en: La instauración de un régimen liberal progresista, la búsqueda de nuevos recursos para ganar la guerra y la elaboración de una nueva constitución de carácter liberal progresista denominada la constitución de 1837. Esta reconocía la soberanía de la nación, realizada una declaración de los derechos individuales, reforzaba el poder judicial y el legislativo quedaba en manos de las Cortos y la Corona. También implementó unas cortes bicamerales, el congreso, elegido por sufragio censitario y el senado, elegido por el rey con ayuda de los electores. Al finalizar la guerra Carlista en 1840 María Cristina dimitió y marchó al exilio lo que dio comienzo a la Regencia de Espartero desde 1840 hasta su fracaso en 1843. Esto fue debido a la división de su partido progresista entre los que eran partidarios de profundizar en las reformas y los partidarios de consolidar el régimen liberal. Otra causa fundamental fue su sistema económico, que al ampliar la desamortización favoreció a los propietarios y se alejó del voto popular y también intentó llevar el país hacia el libre comercio lo que lo llevó a enfrentarse con la industria textil y los trabajadores. En 1842 se produjeron numerosas manifestaciones en Barcelona ante el temor de que Espartero firmará un acuerdo de libre comercio con Inglaterra y hundiera la industria textil catalana. Finalmente en 1843 se convocaron nuevas elecciones con la que Espartero no tuvo apoyos y se vió obligado a huir. Esto obligó a adelantar la minoría de edad de Isabel II y empezó a gobernar en noviembre de 1843 con 12 años  Reinado de Isabel II  entre 1844 y 1868 en España estuvo marcado por la alternancia en el poder de los partidos moderados y progresistas. La Década Moderada comenzó con la redacción de una nueva constitución que estableció una soberanía compartida entre el rey y la nación, dio más poder a la corona y mantuvo las cortes bicamerales con sufragio censitario. En 1854, un alzamiento liberal progresista liderado por O’Donnell puso fin a la década moderada e inició el Bienio Progresista (1854-1856). Durante este periodo, se elaboró una constitución que nunca se implantó y se implementaron leyes como la de Ferrocarriles y la de Desamortización General. La caída de Espartero inició la segunda Década Liberal Conservadora (1855-1868), en la que hubo una sucesión de gobiernos liderados por Narvaez y O’Donnell, quien llevó a cabo una política exterior con intervenciones en varios países. En 1868, la armada española se sublevó, dando comienzo a la Revolución Gloriosa que obligó a Isabel II a huir a Francia.


6.2 Las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. (1933-1868)

La principal actividad económica en España en  el siglo XIX siguió siendo la agricultura.Pero la desigualdad de distribución de las tierras y los bajos rendimientos agrícolas ocasionaron tomar medidas en el sector. En España la gran parte de tierras quedaban en manos de la nobleza y la iglesia. La nobleza, gracias a la institución de los mayorazgos no podría vender o transmitir sus propiedades de manera que sus tierras quedaban inmovilizadas y se convertían en tierras de «manos muertas». Por otro lado los municipios eran propietarios de tierras que se dividían en «tierras de aprovechamiento común» que eran arrendadas a particulares ocasionando que, acceder a una cantidad de tierra fuera algo escaso y caro. Como solución surgieron las desamortizaciones que consistían en la expropiación, por parte del estado de las tierras eclesiásticas y municipales para su venta a particulares en subastas públicas. Aunque antes hubo algunos intentos, el verdadero proceso de desamortización se desarrolló a partir de 1837, en dos fases: La desamortización de Mendizabal en (1837) y la de Madoz en (1865). Pese a todo, ninguna de las dos obtuvo buenos resultados ya que no se soluciona el grave problema de la deuda pública ni la desigualdad social ya que la mayor parte de los bienes desamortizados fueron comprados por nobles y burgueses ricos.

* La desamortización de Mendizábal (1837), buscaba sanear la Hacienda, financiar la guerra civil y ganar adeptos para la causa liberal. Por lo que consistía en la venta por subasta de las tierras expropiadas a la iglesia. Sin embargo no soluciona el grave problema de la deuda pública y la mayor parte de los bienes desamortizados fueron comprados por nobles y burgués ricos, por lo que la desamortización no sirvió para mitigar la desigualdad social, sino que la agravó. El resultado de la desamortización explica por qué la nobleza apoyó al liberalismo y por qué los campesinos apoyaron al bando carlista, al verse perjudicados.

*En la desamortización de Madoz, la cual se inició durante el bienio progresista (1855) , se incluía las tierras de la iglesia y las propiedades municipales. Debido a que la situación fiscal no era tan grave se pretendía no solo reproducir la deuda pública, sino también modernizar la economía con los ingresos obtenidos. Sin embargo los resultados de esta desamortización tampoco fueron positivos ya que no se soluciona el problema de la deuda pública, se arruinó a los ayuntamientos y se perjudicó a los más pobres ya que no pudieron aprovecharse de las tierras comunes.

A pesar de que las desamortizaciones cambiaron la situación del campo español, el atraso técnico y desigual reparto de las tierras siguieron siendo problemas clave de la sociedad española.


 6.3 El sexenio Democrático (1708-1874) y la Primera República.

Después de la Revolución Gloriosa en España, la Junta Revolucionaria de Madrid nombró al general Serrano como regente tras el exilio de Isabel II a Francia. Este convocó a unas Cortes constituyentes que obtuvieron la mayoría mediante un sufragio universal masculino de la coalición de unionistas, progresistas y demócratas. Estas Cortes elaboraron la primera constitución democrática de España en 1869, que incluyó el sufragio universal masculino (+25 años), libertad de imprenta, derechos de reunión y asociación, división de poderes, una soberanía nacional y una forma de gobierno monárquica con un poder limitado del rey. Luego de la aprobación de la constitución, el general Prim fue nombrado jefe de gobierno y estableció que el candidato al trono español debía ser demócrata y no Borbón. Amadeo de Saboya fue propuesto y aceptó el trono de España en 1870, pero tuvo que hacer frente a una difícil situación debido al asesinato del general Prim y a la oposición de los republicanos y los partidarios del príncipe Alfonso. Para enfrentar estos desafíos, Amadeo se apoyó en el partido constitucional liderado por Sagasta y en el partido Radical liderado por Zorrilla. Además, tuvo que enfrentar una agitación social y un movimiento obrero bien organizado, así como la Guerra de los Diez Años en Cuba. Todo esto llevó a que, tras dos años de reinado, Amadeo proclamara su abolición a la corona de España y el Congreso y el Senado proclamaran la primera República en febrero de 1872, que duró hasta enero de 1874. Durante este corto periodo de tiempo, la República tuvo cuatro presidentes. Estanislao Figueras fue el primer presidente, pero dimitió en junio después de sufrir varios intentos de golpe de estado y una continua actividad del movimiento obrero. Francisco Pi y Margall fue el segundo presidente, pero no pudo establecer una república federal debido a que había que atender a otros temas graves como la guerra carlista o la insurrección cantonal promovida por los federales más radicales. La rebelión se extendió y Pi y Margall se vio obligado a dimitir. El tercer presidente fue Nicolas Salmerón, quien dio un giro conservador a la República. En respuesta, los cantonalistas proclamaron un gobierno provisional en Cartagena y declararon la guerra a Madrid. Salmerón empleó la fuerza militar para sofocar la rebelión, pero finalmente tuvo que dimitir en septiembre por negarse a confirmar dos penas de muerte impuestas por la autoridad militar. El cuarto y último presidente fue Emilio Castelar, quien actuó con firmeza aplicando la pena de muerte y llamando al ejército para imponer orden. Esto lo pudo hacer gracias a que las cortes le concedieron poderes especiales durante tres meses. Finalmente, el gobierno fue sometido a un voto de confianza el 2 de enero de 1874 y lo perdió. Ante la posibilidad de que el gobierno recayera sobre los federalistas radicales, se produjo un golpe de estado.


5.2 Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812 Tras los acontecimientos de 1808 el gobierno español había quedado en manos de un rey extranjero, José I, además el país estaba ocupado por un ejército invasor. Se crearon Juntas locales y provinciales, dirigidas por una  Junta Central Suprema que centralizó el poder. Estas juntas se encargaban de la organización política del país y de dirigir la defensa y resistencia en contra de los franceses. La Junta Central fue luego sustituida por el Consejo de Regencia la cual se estableció en Cádiz y convocó cortes generales. Se reunía una sola asamblea en representación de la nación y no del rey, y las Cortes se encargaban de formular una constitución. 

En verano de 1810 fueron elegidos los diputados de estas cortes por sufragio universal.

En su primer acto, el 24 de septiembre de 1810, los diputados mediantes la vía revolucionaria, se nombran cortes constituyentes y formulan una constitución que tras los correspondientes debates sería de carácter liberal. Finalmente fue aprobada el 19 de marzo de 1812, conocida como “La Pepa” por el día de San José.

La composición social de los diputados era el reflejo de una parte muy influyente de la sociedad de aquella época. Predominaban los individuos de clase media con una sólida formación académica. Los diputados representaban 3 grupos ideológicos, por una parte los liberales que defendían una soberanía nacional, la división de poderes e igualdad jurídica. Por otra parte los absolutistas, defensores de la monarquía tradicional con una soberanía exclusiva del rey sin división de poderes y manteniendo el antiguo régimen. Y a su vez está el tercer grupo, era el intermedio, los jovellanistas, herederos de la ilustración y la idea de una soberanía compartida entre el rey y las cortes. 

La mayoría de los diputados eran liberales pero no respetaban realmente la opinión mayoritaria. 

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ.  Sistema político: Se establece una monarquía parlamentaria en la que la soberanía reside en la nación. Hubo una separación de poderes en la que el poder legislativo quedó en manos de unas cortes unicamerales, elegidos a través de sufragio universal masculino. El poder ejecutivo queda en manos del rey el cual elige a sus ministros y acaba acaba el concepto patrimonial de la monarquía en el artículo 2 donde se establece la nación española como libre e independiente. Por último el poder judicial queda en manos de tribunales independientes. 

Derechos y libertades: Igualdad de todos los ciudadanos ante la ley para lo que se establecía un fuero único y se abolían los privilegios feudales de  nobleza y clero. Libertad de imprenta excluyendo textos religiosos, no se reconoce la libertad de culto. Se impone la religión católica como oficial y única. Se protegió la propiedad individual y se estableció el derecho a la educación. 


5.2 Las Cortes de Cádiz. La Constitución de 1812

Tras los acontecimientos de 1808 el gobierno español había quedado en manos de un rey extranjero, José I, además el país estaba ocupado por un ejército invasor. Se crearon Juntas locales y provinciales, dirigidas por una  Junta Central Suprema que centralizó el poder. Estas juntas se encargaban de la organización política del país y de dirigir la defensa y resistencia en contra de los franceses. La Junta Central fue luego sustituida por el Consejo de Regencia la cual se estableció en Cádiz y convocó cortes generales. Se reunía una sola asamblea en representación de la nación y no del rey, y las Cortes se encargaban de formular una constitución. En verano de 1810 fueron elegidos los diputados de estas cortes por sufragio universal. En su primer acto, el 24 de septiembre de 1810, los diputados mediantes la vía revolucionaria, se nombran cortes constituyentes y formulan una constitución que tras los correspondientes debates sería de carácter liberal. Finalmente fue aprobada el 19 de marzo de 1812, conocida como “La Pepa” por el día de San José.

La composición social de los diputados era el reflejo de una parte muy influyente de la sociedad de aquella época. Predominaban los individuos de clase media con una sólida formación académica. Los diputados representaban 3 grupos ideológicos, por una parte los liberales que defendían una soberanía nacional, la división de poderes e igualdad jurídica. Por otra parte los absolutistas, defensores de la monarquía tradicional con una soberanía exclusiva del rey sin división de poderes y manteniendo el antiguo régimen. Y a su vez está el tercer grupo, era el intermedio, los jovellanistas, herederos de la ilustración y la idea de una soberanía compartida entre el rey y las cortes. 

La mayoría de los diputados eran liberales pero no respetaban realmente la opinión mayoritaria. 

CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ. 

Sistema político: Se establece una monarquía parlamentaria en la que la soberanía reside en la nación. Hubo una separación de poderes en la que el poder legislativo quedó en manos de unas cortes unicamerales, elegidos a través de sufragio universal masculino. El poder ejecutivo queda en manos del rey el cual elige a sus ministros y acaba acaba el concepto patrimonial de la monarquía en el artículo 2 donde se establece la nación española como libre e independiente. Por último el poder judicial queda en manos de tribunales independientes. 

Derechos y libertades: Igualdad de todos los ciudadanos ante la ley para lo que se establecía un fuero único y se abolían los privilegios feudales de  nobleza y clero. Libertad de imprenta excluyendo textos religiosos, no se reconoce la libertad de culto. Se impone la religión católica como oficial y única. Se protegió la propiedad individual y se estableció el derecho a la educación. 


2.1. Al-Ándalus: la conquista musulmana de la Península Ibérica. Emirato y Califato de Córdoba.

La conquista musulmana se enmarca en la lucha entre los witizianos y los seguidores de Don Rodrigo. Este último fue derrotado en el 711 en la batalla de Guadalete. La Península se ocupa con facilidad gracias a la superioridad militar y la firma de acuerdos con nobles godos.
Abderramán I inauguró el Emirato Independiente de Córdoba. Tras la inestabilidad del principio se consolida gracias a la incorporación de un nuevo modelo de administración y al impulso de la urbanización con Abderramán II.
Abderramán III (éxitos) fue proclamado califa en 929 dando lugar al periodo de mayor esplendor de Al-Ándalus. Tras la muerte de Almanzor y luchas internas se pone fin al Califato en 1031 dando lugar a los reinos de taifas.

2.2. Al-Ándalus: Reinos de Taifas. Reino nazarí.

La creación de taifas fue aprovechada por los reyes católicos. La toma de Toledo (1085) motivó a los Almorávides que vencieron en Sagrajas reunificando el territorio. Las revueltas del siglo XII pusieron fin al Imperio Almorávide comenzando los segundos Reinos de Taifas (hasta 1180).
Los almohades forjaron un gran imperio en el norte de África y tras la victoria Alarcos dominaron el sur de la Península. En Navas de Tolosa (1212) se puso fin al Imperio Almohade comenzando los terceros Reinos de Taifas. El reino nazarí de Granada se consolidó por una población numerosa, un territorio fortificado, su posición estratégica y una administración fuertemente centralizada en Alhambra. Fue tomada en 1492 por los Reyes Católicos.

2.3. Al-Ándalus: economía, sociedad y cultura.

La estructura económica es de base agropecuaria. Cultivaron la trilogía mediterránea y fueron grandes expertos en el manejo del agua. En ganadería destaca la ovina y la equina. Elaboraron una gran variedad de productos artesanales. El comercio fue muy importante, basado en la importación de oro, esclavos y especias.
La organización estaba basada en la diferenciación religiosa. Los musulmanes eran la minoría elitista seguidos de los sirios y bereberes. Los no musulmanes (mozárabes y judíos) se situaban por debajo y en el último escalón, los esclavos.
La cultura andalusí fusiona tradiciones orientales, hispanas y europeas. La lengua oficial es la árabe. En otras disciplinas destacan la filosofía (Averroes) y literatura (Ibn Hazam).


2.4. Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la reconquista. Modelos de repoblación.

Se destacan cuatro grandes núcleos. El núcleo asturiano, futuro reino Astur-leonés, el reino de Navarra cuto rey más poderoso fue Sancho III, los Condados Aragoneses y los Condados Catalanes denominados Marca Hispánica.
La reconquista avanzó debido a la creciente debilidad musulmana, la presión demográfica, la búsqueda de botín y el deseo de Cruzada. Destaca la toma de Toledo por Alfonso VI (1085) y la victoria de Navas de Tolosa (1212) para Castilla. Para la corona de Aragón destacaron Alfonso I y Jaime I. El reino nazarí fue el último conquistado (1492).
La repoblación fue la ocupación y colonización cristiana de las tierras reconquistadas. Para ello se aplicaron la pressura, el concejil, el Sistema de Órdenes Militares y Capitulaciones y los Repartimientos.

2.5. Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad estamental.

En las monarquías hispánicas medievales el rey era de carácter absoluto pero su poder estaba limitado por la autonomía y privilegios de las clases altas. Se creó la corte o curia regia que se amplió con consejeros y cargos especializados (ejemplo). Surgieron nuevas instituciones como las Cortes o los parlamentos.
El régimen señorial define la estructura (sociedad económica) de la Edad Media. El señorío disponía de tierras y campesinos como mano de obra servil. Entre monarcas y nobles se establecieron relaciones de vasallaje y aparecieron los señoríos jurisdiccionales (autonomía noble).
La sociedad medieval se dividía en tres estamentos: nobleza, clero y estado llano. Los dos primeros disponían de privilegios fiscales, jurídicos y sociales y representaban a menos del 10% de la población.

2.6. Organización política de la corona de Castilla, de la corona de Aragón y del reino de Navarra al final de la Edad Media.

Loa modelos políticos de Castilla y Aragón eran diferentes. En Castilla la monarquía era unitaria y el poder del rey era de origen divino fortalecido a partir del Ordenamiento de Alcalá. Aragón, integrada por cuatro territorios, limitaba el poder del rey mediante el pacticismo y las Cortes y leyes propias de cada territorio.
Las principales instituciones fueron: la Curia Regia o Consejo Real, donde destacan el Canciller o Condestable, y las Cortes. Otras fueron las Contadurías, las Audiencias o los Concejos. El territorio se dividía en Merindades y Adelantamientos (Castilla) y Veguerías (Aragón).
Las instituciones en Navarra fueron: el rey, las Cortes, el Consejo Real y la Cámara de Comptos.

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