Tradiciones que trajeron los españoles a América

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La Guerra d Sucesión española
La crisis y la decadencia d la monarquía ispanica durante l Siglo XVII culminaron con la muerte sin descendencia del rey Carlos II (1665-1700). Esto desencadeno 1 conflicto sucesorio a nivel europeo q concluyo con l ascenso al trono español d 1a nueva dinastía: ls Borbones.

La cuestión sucesoria y el inicio de la guerra
En su testamento, el difunto Carlos II dejaba como heredero de sus territorios a Felipe de Anjou, nieto de Luis XIV de Francia. Sin embargo, las potencias europeas apostaban por situar en el trono al archiduque Carlos de Austria, hijo del emperador austriaco, lo que llevó al estallido de la guerra de Sucesión española (1701-1715).

La formación de los bandos

Felipe de Anjou subíó al trono de España con el nombre de Felipe V (1700-1746). Este contaba con el respaldo de Castilla, así como de su abuelo, Luis XIV de Francia. Esto, sin embargo, fue visto como una gran amenaza por el resto de potencias europeas, las cuales se aliaron en una coalición antiborbónica:
La Gran Alianza de La Haya que no aceptó el testamento de Carlos II y proclamó rey de España al archiduque Carlos de Austria.

Los candidatos a hacerse con el trono de la monarquía hispánica contaban con diferentes apoyos:

  • Felipe V


    : la Corona de Castilla, Francia, Colonia y Baviera.
  • El archiduque Carlos de Austria:
    La Corona de Aragón, Gran Bretaña, Austria, Países Bajos, Portugal y Saboyá.

La guerra de Sucesión española no fue solo una lucha por el trono de España, sino que también fue un conflicto internacional en el que se definíó el nuevo orden europeo y una Guerra Civil en la que se enfrentaron los partidarios de dos modelos de Estado distintos.

2.1.3

El desarrollo del conflicto

En líneas generales, la guerra de Sucesión española fue favorable a las potencias de la Gran Alianza en Europa, mientras que en la Península el desarrollo del conflicto tomó un rumbo distinto.

La victoria de los ejércitos borbónicos en la batalla de Almansa (1707) fue determinante para hacer caer tanto al Reino de Valencia y como al de Aragón, partidarios del archiduque Carlos.

La guerra de Sucesión española (1701-1715) se libró en distintos escenarios. En la Península, las luchas se concentraron en Castilla y en las tierras de la Corona de Aragón. Durante el conflicto se produjo el sitio de varias ciudades importantes. Madrid fue ocupada por ambos bandos a lo largo de la guerra. Dos de las batallas más decisivas fueron las de Almansa (1707) y Brihuega (1710), ambas ganadas por los partidarios de Felipe V.

 

En el año 1711 el archiduque Carlos recibíó la Corona imperial austriaca tras la muerte de su hermano. Ante la amenaza que esto podía representar para el equilibrio europeo, las potencias europeas forzaron la firma del tratado de Utrecht (1713), que ponía fin a la guerra.

España perdíó las posesiones europeas y Gibraltar y Menorca pasaron a Gran Bretaña. Por su lado, las tropas borbónicas continuaron avanzando hacia Cataluña. Tras un asedio de un año, Barcelona cayó el 11 de Septiembre de 1714. Mallorca e Ibiza capitularon en 1715, lo que puso fin a la guerra.

El Estado borbónico

Tras la victoria en la guerra de Sucesión española (1701-1715), se asentó en el trono español la casa de Borbón, la misma que en Francia. Felipe V (1700-1746), el primer soberano de la nueva dinastía, abríó una nueva etapa en la historia de España.

Los antiguos reinos hispánicos se unificaron a nivel político y legislativo, y se reformó la administración con el fin de construir un Estado centralizado: el Reino de España. En el caso de los territorios de la Corona de Aragón, este proceso se llevó a cabo mediante la imposición de los decretos de Nueva Planta, un régimen mediante el cual Felipe V abolíó los fueros e instituciones de aquellos territorios.

Si quieres conocer mejor qué fueron los decretos de Nueva Planta, puedes consultar la Gran Enciclopedia Planeta [ver].

El rey asumíó todos los poderes del Estado, quien se atribuyó la potestad de nombrar y destituir a todos los cargos del gobierno y de la administración. El Consejo de Castilla se convirtió en el principal órgano asesor de la monarquía.

Recuerda

La imposición de los decretos de Nueva Planta en Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca fue acompañada de la supresión del Consejo de Aragón, creado en el Siglo XV por Fernando el Católico.

A nivel territorial, el Reino de España quedó dividido en once provincias y al frente de cada una de ellas se situaba un capitán general que era la máxima autoridad del territorio como representante del rey. Además, también se crearon reales audiencias en varias ciudades de la geografía española con el fin de administrar justicia en nombre del monarca.

Los primeros Borbones

Felipe V

(1700-1746)    Tras el fin de la guerra de Sucesión española (1701-1715), Felipe V implantó un régimen absolutista y la centralización del Estado.

El ministro José Patíño reformó la Hacienda, impulsó el comercio con las Indias y la creación de la Armada.

La reina Isabel Farnesio tuvo gran influencia en la política española. Impulsó los pactos de Familia (1633 y 1643) para conseguir un reino en Italia para cada uno de sus hijos.

Fernando VI

(1746-1759)    En el interior promovíó la reconstrucción del país, mientras que a nivel exterior cedíó parte del importante comercio americano a Gran Bretaña (le concedíó el monopolio del tráfico de esclavos, conocido como «asiento de negros») y practicó una política de neutralidad.

Durante su gobierno, el marqués de Ensenada realizó un censo de población y riqueza de la Corona de Castilla.

Carlos III

(1759-1788)    Reforzó el poder de la monarquía frente a la Iglesia, lo que se concretó en la expulsión de los jesuitas (1766).

Influido por las ideas de la Ilustración, impulsó la modernización del país. En este proceso tuvieron un papel clave ministros como el conde de Floridablanca.

A nivel internacional, su reinado estuvo marcado por la firma del tercer pacto de Familia con Francia (1761) y el enfrentamiento con Gran Bretaña.

Abríó varios puertos españoles al comercio con las Indias (1778), restablecíó las relaciones diplomáticas con África del Norte y Oriente Medio, y recuperó la isla de Menorca (1783).

a América borbónica

El reformismo borbónico también llegó a América. La intervención de los monarcas se basó en reforzar el papel de la Corona e impulsar la economía. Para ello se llevaron a cabo una serie de medidas para convertir a América en exportadora de metales y materias primas hacia España, y un gran mercado donde vender los productos europeos.

Para ello fue determinante el decreto de libertad de comercio entre América y los puertos españoles (1778), lo que favorecíó los intercambios comerciales con otras ciudades del país, además de acabar con el monopolio que hasta aquel momento tenía Cádiz.


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