Crisis social, económica y demográfica en el siglo XVII
El siglo XVII se caracterizó por una fuerte crisis social, económica y demográfica en Europa. La población española del siglo XVII sufrió un retroceso y Castilla empezó a perder su predominio demográfico. Las causas fueron muy diversas:
- Sucesivos periodos de malas cosechas que originaron crisis de subsistencia.
- Epidemias favorecidas por la desnutrición de la población; se registraron varias epidemias de peste.
- Continuas guerras en las que la monarquía se implicó para mantener la hegemonía en Europa.
- Emigración a América.
- Expulsión de los moriscos en 1609, que tuvo repercusión demográfica y económica.
La crisis económica del siglo XVII se manifestó por varios factores:
- Disminución de la producción agrícola, empeorando la situación de Castilla, Aragón y Valencia.
- Crisis de la ganadería.
- Crisis del sector artesanal.
- Reducción del comercio: el comercio interior se vio limitado por las bajas rentas y el comercio exterior se basó en la exportación de materias primas y la importación de manufacturas.
- Colapso financiero de la hacienda real.
Todo esto llevó a consecuencias graves: descenso de la población; abandono de actividades que provocó la parálisis del comercio y la agricultura; aumento de impuestos; pérdida de mercados y caída de la demanda, lo que condujo a una profunda crisis social. Esta crisis evidenció que el mantenimiento de una mentalidad aristocrática había imposibilitado rentabilizar las riquezas americanas, consolidando un modelo social tradicional. La aspiración de la sociedad española fue vivir de las rentas como los señores o enriquecerse en la aventura americana.
Romanización
La romanización es el proceso por el cual los distintos pueblos indígenas que habitaban la península, de manera pacífica o por la fuerza, aceptaron las estructuras políticas, económicas, sociales y culturales romanas. Fue un proceso de asimilación cultural ligado a la adscripción del territorio peninsular al marco cultural romano. No fue un proceso uniforme: hubo zonas que se romanizaron más rápidamente por haber conocido antes la llegada de pueblos colonizadores y otras zonas que obstaculizaron la romanización, como las áreas del interior y el norte montañoso.
Los elementos que impulsaron el proceso de romanización fueron, entre otros:
- La presencia del ejército romano en la península, que facilitó la expansión de las formas de vida romanas. Los romanos reclutaban auxiliares entre los indígenas para contribuir a la romanización y posibilitar su conversión en ciudadanos; los soldados recibían tierras al acabar su servicio militar. La llegada de funcionarios y comerciantes también aceleró el proceso.
- El proceso de urbanización y la fundación o ampliación de ciudades que actuaron como focos de irradiación: la ciudad, además de ser el eje político, era el centro económico, productivo y comercial.
- La progresiva concesión del derecho de ciudadanía a los indígenas, que terminó siendo concedida a todos los habitantes del imperio.
- El sistema administrativo implantado por Roma y el uso del derecho romano.
- La construcción de calzadas con funciones militares y comerciales.
- El uso del latín como lengua oficial.
- La integración de Hispania en el sistema económico del imperio.
- La religión: primero la extensión del culto imperial y a los dioses romanos, y posteriormente la implantación del cristianismo.
- La integración cultural general.
El legado romano pervive hoy en día, por ejemplo, en nuestro idioma, que proviene del latín, y en el derecho occidental, que es patrimonio del derecho romano.
Unión dinástica
La unión dinástica de ambas coronas se produjo a partir del matrimonio entre Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón en 1469. Esta unión dio lugar a una nueva entidad política llamada monarquía hispánica, que era una unión de carácter personal porque cada reino seguía rigiéndose por sus propias leyes e instituciones, aunque estuvieran gobernados por ambos monarcas. Las leyes y disposiciones aprobadas se firmaban por representantes de ambos reinos.
En 1475, ambos monarcas llegaron a un acuerdo conocido como la Concordia de Segovia, en la que se fijaron las bases de un sistema de gobierno conjunto. No se produjo una unión jurídica completa, pero la unión dinástica fue más que una unión personal, ya que se pusieron en marcha proyectos en común. Castilla poseía el peso territorial, demográfico y económico, originado por una castellanización de la monarquía y del resto de territorios.
La política institucional se orientó a crear una monarquía autoritaria y fuerte, tratando de limitar el poder político de la nobleza y controlando a la Iglesia y a las ciudades. Castilla impuso su voluntad a nobles y señores eclesiásticos por las armas (Batalla de Toro, 1476) y garantizó poder e influencia a cambio de sumisión política. En Cataluña se firmó la Sentencia Arbitral de Guadalupe, en la que se eliminaron la remensa y los malos usos.
Reformas institucionales
El fortalecimiento del estado y de las instituciones en Castilla fue más fácil, ya que las Cortes castellanas hacía tiempo que no constituían un obstáculo para la autoridad real. Se llevaron a cabo diferentes reformas en las instituciones:
- Consejo Real de Castilla: se constituye como el órgano principal de gobierno, formado por nobles y eclesiásticos; los monarcas introdujeron a fieles funcionarios. Sus atribuciones incluyeron asesoramiento real, fiscal, judicial, etc. Más tarde se crearon otros consejos: Justicia, Inquisición, Indias, Cruzada, y los relacionados con las órdenes militares.
- Cortes: quedaron limitadas a recibir el juramento de los sucesores al trono y a la aparición de subsidios.
- Santa Hermandad: se reorganizó para restablecer la paz interior, perseguir delincuentes y recaudar impuestos; su coste era soportado por los municipios.
- Corregidor: representante del rey en las ciudades.
- Hacienda: reorganizada en 1480.
- Justicia: se reorganizó para afianzar la autoridad real. La justicia se impartía por los corregidores, después por las audiencias y por el Consejo Real.
Las reformas y las leyes controlaron e impulsaron la creación de instituciones como:
- Ejército: el aumento de ingresos permitió organizar un ejército moderno, profesional y permanente.
- Embajadores: se potenciaron para atender asuntos diplomáticos y reforzar la política exterior.
- Órdenes militares: quedaron controladas por la Corona.
Olivares
El Conde-Duque de Olivares fue el valido de Felipe IV. Fue una figura muy polémica, ya que planteó un programa de reformas con un resultado desigual, debido a la mala situación económica y a los conflictos bélicos internacionales. Olivares pretendía una mayor centralización, aunque su objetivo principal fue reforzar la autoridad real y alcanzar la unidad entre los distintos reinos.
Planteó una serie de medidas, entre ellas:
- Reducción de los excesivos gastos de la corte.
- Protección de la producción y del comercio nacional.
- Creación de una red nacional de bancos.
- Aumentar la población.
Algunos de sus principales proyectos fueron establecer un sistema tributario nuevo y unitario y la Unión de Armas, por la que Olivares pretendía crear un ejército permanente pagado por todos los reinos de la monarquía. Su control del gobierno se caracterizó por el autoritarismo. En definitiva, lo que Olivares pretendía era transformar la estructura tradicional de la monarquía en un único Estado con las mismas leyes e instituciones.
Monarquía visigoda
Los visigodos eran un pueblo germano que, en los siglos IV-V, se vieron obligados a penetrar en las tierras del Imperio romano. Se asentaron en el sur de la Galia como federados del imperio. En el siglo V, una serie de pueblos invasores —los suevos, vándalos y alanos— se asentaron en Hispania. El Imperio romano decidió expulsarlos con la ayuda de sus aliados, los visigodos.
En 507 los visigodos fueron derrotados por los francos en la batalla de Vouillé, abandonaron la Galia y se instalaron en la península, creando el reino visigodo de Toledo. Eran minoría pero detentaban el poder político y militar. Finalmente, los visigodos acabaron asimilando la civilización romana, adaptando su lengua y cultura.
La monarquía visigoda era tradicionalmente electiva, lo que produjo gran inestabilidad con frecuentes revueltas. La situación empezó a cambiar con Leovigildo, que propuso consolidar el territorio e intentó estabilizar la monarquía. Para ello anexionó el reino de los suevos, arrinconó a los cántabros y vascones en su territorio, frenó el avance de los francos por el norte y redujo el territorio de los bizantinos asentados en el sur peninsular a una estrecha franja costera. Creó instituciones como el Aula Regia y los Concilios de Toledo. También consiguió que su hijo Recaredo y la mayoría de los nobles se convirtieran al catolicismo, lo que le granjeó el apoyo de la Iglesia, cada vez con más poder.
Buscó la integración entre hispano-romanos y visigodos permitiendo matrimonios mixtos y sentando las bases para una unidad jurídica de ambas comunidades. Desde finales del siglo VII volvió la inestabilidad, ya que no se logró arraigar el carácter hereditario de la monarquía y las luchas por la corona aumentaron. En 711, con la derrota de don Rodrigo en la batalla de Guadalete, terminó la monarquía visigoda.
El rey visigodo tenía un gran poder; se apoyaba en órganos como el Aula Regia, una asamblea formada por la aristocracia, y en los Concilios de Toledo, formados por obispos. El papel desempeñado por la Iglesia a través de los concilios tuvo su expresión en el pensamiento, cuyo principal exponente fue Isidoro de Sevilla. Sin embargo, la estructura estatal visigoda era muy básica. Los reyes se apoyaban en nobles fieles y, además de continuar con el proceso de feudalización, el Estado se volvió más débil. La sociedad visigoda era esencialmente rural y presentaba una notable desigualdad social; la posesión de la tierra, determinada por la riqueza, estaba mayoritariamente en manos de la nobleza visigoda e hispano-romana. Se estaban gestando las bases del sistema feudal.
Repoblación
La repoblación es la instalación de nuevos pobladores cristianos para conseguir el dominio definitivo del territorio conquistado. Hubo varios tipos de repoblación:
- Repoblación libre: afectó al valle del Duero y al sur de los Pirineos, en tierras que estaban vacías o escasamente pobladas.
- Repoblación concejil: sobre todo en los valles del Tajo y el Ebro; ocupó territorios más amplios y se organizó mediante concejos o municipios que recibían fueros de los reyes.
- Repartimientos: tras la conquista de Andalucía y Extremadura, muchos musulmanes huyeron a Granada y al norte de África; el territorio quedó repartido en grandes latifundios entregados a nobles, clérigos y órdenes militares.